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De la redacción
El Buen Tono

El cometa 31/ATLAS, un astro interestelar que no pertenece a nuestro sistema solar, ha vuelto a captar la atención internacional tras las declaraciones del astrofísico Avi Loeb, profesor de Ciencias en la Universidad de Harvard. Durante una entrevista a inicios de octubre, Loeb sugirió que este cometa podría no ser un cuerpo celeste convencional, sino una nave espacial impulsada por energía nuclear.

La controversia se reavivó cuando el científico, con cierto tono irónico, recomendó a la población tomar sus vacaciones antes del paso del cometa, previsto para finales de octubre, alegando que su cercanía podría representar un riesgo. Aunque estas palabras fueron expresadas con humor, provocaron alarma y debates sobre la naturaleza del misterioso objeto.

¿Por qué preocupa el 31/ATLAS?
El cometa, que alcanzará su perihelio el 29 de octubre, presenta características inusuales que despiertan la curiosidad de Loeb y otros expertos:

  • Su brillo frontal no coincide con el comportamiento típico de los cometas, cuyo resplandor suele concentrarse detrás.
  • Su trayectoria es extremadamente precisa y se alinea casi a la perfección con las órbitas de varios planetas.
  • Su intensidad lumínica alcanza niveles comparables a los de una fuente nuclear compacta.

Loeb asegura que estas anomalías podrían indicar que el objeto no es natural y que, de comprobarse que es tecnológico, tendría un gran impacto en el futuro de la humanidad. En sus declaraciones más recientes, el físico bromeó sobre la irrelevancia del dinero si el cometa resultara ser una nave, sugiriendo que los acontecimientos podrían cambiar radicalmente la percepción de la vida humana.

Mientras tanto, la NASA no ha emitido alertas sobre posibles riesgos del cometa, pero la expectación global sigue en aumento. El paso del 31/ATLAS se mantiene bajo observación, generando un debate que mezcla ciencia, curiosidad y un toque de misterio interestelar.

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