

De la redacción
El Buen Tono
Un avance científico desarrollado en Estados Unidos podría marcar un antes y un después en el tratamiento del dolor crónico. Investigadores de la Universidad de California en San Diego han creado una innovadora “esponja” biológica capaz de absorber las señales de dolor antes de que lleguen al cerebro, eliminando la necesidad de opioides o analgésicos tradicionales.
El hallazgo, publicado en la plataforma científica bioRxiv y respaldado por la International Society for Stem Cell Research, demuestra que esta tecnología celular no solo reduce el dolor, sino que también protege el cartílago en modelos animales con osteoartritis, una de las principales causas de dolor crónico a nivel mundial.
La esponja biológica es un implante compuesto por neuronas sensoriales derivadas de células madre pluripotentes inducidas. Su función es interceptar las señales inflamatorias responsables del dolor en su punto de origen, evitando que activen las rutas neuronales hacia el sistema nervioso central.
Este mecanismo permite interrumpir el proceso del dolor desde etapas tempranas, ofreciendo una alternativa terapéutica no opioide para pacientes con enfermedades articulares, lesiones nerviosas y padecimientos musculoesqueléticos persistentes.
Durante los experimentos, las neuronas implantadas actuaron como una barrera biológica que absorbió mediadores inflamatorios locales. Al mismo tiempo, liberaron factores bioactivos que ayudaron a conservar el cartílago y los tejidos cercanos. En ratones con osteoartritis, los resultados mostraron una reducción clara en la sensibilidad al dolor y una menor degradación estructural de las articulaciones frente a los grupos de control.
Actualmente, esta tecnología se encuentra en fase preclínica. Aunque los resultados en modelos animales son alentadores, aún se requieren ensayos clínicos en humanos para confirmar su seguridad y eficacia. Los investigadores estiman que estos estudios podrían comenzar en los próximos dos años.
Además de la osteoartritis, la estrategia podría adaptarse en el futuro a otras formas de dolor crónico, como neuropatías, dolor lumbar persistente o fibromialgia, gracias a la capacidad de las células madre para modular respuestas específicas del tejido.
El desarrollo de esta esponja celular representa uno de los avances más relevantes en biotecnología aplicada al manejo del dolor en los últimos años. Su enfoque local, regenerativo y libre de opioides abre una nueva vía para millones de personas que viven diariamente con dolor crónico.
