

AGENCIA
Antártida.- Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó la primera expedición oficial mexicana con fines científicos a la Antártida, donde durante un mes desarrollaron estudios geológicos y oceanográficos en una de las regiones más extremas del planeta.
El equipo estuvo integrado por el doctor Rafael López y las doctoras Daisy Valera, Elsa Arellano y Laura Almaraz, quienes lograron participar en esta misión gracias al apoyo del Centro Nacional de Ciencia Antártica de Ucrania. La expedición partió a finales de noviembre desde Chile a bordo de un buque rompehielos con destino a la base Vernadski, ubicada en el archipiélago de Wilhelm, a más de mil 300 kilómetros del continente americano.
Antes del viaje, los científicos debieron superar diversos estudios médicos y pruebas físicas para comprobar que estaban en condiciones de enfrentar el clima extremo de la región, caracterizada por temperaturas muy bajas, fuertes vientos y un terreno cubierto de nieve y hielo.
La travesía incluyó el cruce del estrecho de Drake, considerado uno de los mares más peligrosos del mundo debido a sus intensas tormentas y oleaje que puede superar los tres metros de altura. Tras cinco días de navegación, el grupo llegó a territorio antártico y se dividió para iniciar sus investigaciones.
Por un lado, las doctoras Elsa Arellano y Laura Almaraz continuaron a bordo del navío ucraniano para recolectar sedimentos marinos. Su investigación se enfoca en analizar estos depósitos del fondo del océano, los cuales funcionan como un archivo natural que permite reconstruir las condiciones climáticas del pasado. Cada capa de sedimento conserva restos microscópicos de organismos que revelan información sobre la temperatura del mar, la salinidad, el nivel de oxígeno y otros cambios ambientales ocurridos a lo largo de miles de años.
Para obtener las muestras utilizaron un equipo especializado conocido como multinucleador, una herramienta que se sumerge hasta el fondo marino y extrae columnas de sedimento que posteriormente son analizadas en laboratorio. De acuerdo con los científicos, apenas un milímetro de sedimento puede representar cerca de 100 años de historia climática.
Mientras tanto, Rafael López y Daisy Valera trabajaron en la base Vernadski estudiando formaciones rocosas del periodo Jurásico, con el objetivo de reconstruir cómo era el clima de la Antártida hace más de 145 millones de años. En esa época el continente era muy diferente al actual, ya que poseía bosques y una gran diversidad de fauna, incluyendo enormes pingüinos que podían medir hasta metro y medio de altura.
Para recolectar las muestras geológicas, los investigadores se desplazaron entre islas en pequeñas embarcaciones inflables, enfrentando el riesgo constante de chocar contra bloques de hielo flotante que podían dañar las frágiles lanchas.
Tras concluir la expedición, el trabajo científico continúa. Las muestras recolectadas serán analizadas en laboratorios de la UNAM durante los próximos meses, y los resultados de las investigaciones podrían conocerse aproximadamente en un año.
Los investigadores señalaron que esta misión representa un paso importante para demostrar la capacidad científica de México en el ámbito internacional y abre la posibilidad de que el país tenga una mayor participación en las investigaciones relacionadas con la Antártida en el futuro.
