De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- En un acto de absoluto cinismo, el alcalde Manuel Alonso fue captado vistiendo la playera deportiva de la empresa que impartió un supuesto curso de bacheo al Ayuntamiento; una simulación publicitaria que contrasta de forma ofensiva con la realidad de las calles destruidas y con los propios informes oficiales de Obras Públicas, los cuales confiesan que el municipio gastó miles de pesos del erario en reparaciones hechas al azar, sin supervisión de calidad, sin estudios de suelo y condenadas al fracaso prematuro.
Y es que el estado actual de las calles y los propios documentos oficiales de la administración demuestran que las reparaciones carecen de sustento técnico y calidad, evidenciando un acto de cinismo ante las demandas ciudadanas.
La crisis de infraestructura vial que padece el municipio de Córdoba encontró un nuevo capítulo de contradicción política.
Esta situación expone el cinismo gubernamental al contrastarse con los expedientes oficiales del propio Ayuntamiento. Informes de transparencia obtenidos mediante las solicitudes de información ya habían demostrado que el programa de bacheo ejecutado por el coordinador de Obras Públicas, Jorge Guzmán de la Llave, se realizó con total ligereza y sin apego a normas de ingeniería.
La Jefatura de Supervisión de Obra Pública confirmó en el oficio OP/2026/0204 que no tuvo ninguna incidencia en los trabajos de bacheo ejecutados en febrero de este año, lo que significa que no existen reportes diarios, bitácoras de vaciado de concreto ni actas de incidencia.
Asimismo, en el oficio OP/2026 /0205, la Jefatura de Obras Públicas reconoció que la decisión de intervenir las calles se tomó únicamente por deformación visible y quejas vecinales, omitiendo la realización de estudios de mecánica de suelos indispensables para garantizar la durabilidad del material.
El municipio aplicó concreto de alta especificación Pavicrete Módulo de Ruptura 45 kg/cm sobre bases de asfalto viejo, una combinación que los especialistas catalogaron como deficiente debido a la falta de juntas de control, laboratorios de calidad y verificación de la compactación del terreno, lo que acelerará la reaparición de los baches.
La postura del alcalde Manuel Alonso al usar la indumentaria de la compañía proveedora resulta contradictoria frente a las respuestas que su propia administración dio a los ciudadanos.
Obras Públicas justificó en su momento que no existían análisis de precios unitarios ni estudios de mercado bajo el argumento de que el bacheo no era una obra contratada, sino una acción directa solventada con recursos fiscales. El erario municipal absorbió un costo de entre 32 mil y 36 mil pesos solo en insumos que corren el riesgo de perderse a corto plazo por la falta de rigor técnico.
Los habitantes de las zonas afectadas expresan escepticismo ante las decisiones de las autoridades municipales.
