

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- “En términos atmosféricos tenemos un desequilibrio ambiental; nuestra fase neutra se ha mantenido en crecimiento y no nos define qué es lo que vamos a tener: corriente de El Niño o de La Niña. Dependiendo de eso es donde se va a ver reflejado nuestro clima para los próximos 10 meses. Si es El Niño vamos a tener menos lluvia; si es La Niña, al contrario, más precipitación. Consideramos que a mediados de marzo se tiene que definir”, advirtió Ricardo Rodríguez Demenegui, impulsor del proyecto Salvemos al Pico de Orizaba.
El activista subrayó que esta etapa de transición ya comienza a reflejarse en ajustes como los cambios de horarios escolares, algo que -dijo- no se había observado desde hace tiempo. “Es una etapa de ajuste ambiental, pero seguimos con la prevención de cuidar nuestra agua. Vamos avanzando poco a poco en la recuperación del medio ambiente, sobre todo en la zona de las faldas del Pico de Orizaba”, añadió.
El pronunciamiento se dio en un contexto de incertidumbre climática global. De acuerdo con los principales centros meteorológicos, La Niña se encuentra en proceso de salida hacia una fase neutra del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), con la posibilidad de que El Niño reaparezca más adelante en 2026.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantiene vigente un “Aviso de La Niña”, aunque estima un 75 por ciento de probabilidad de transición a condiciones neutrales entre enero y marzo de 2026. Se prevé que esta fase neutra continúe al menos hasta finales de la primavera en el hemisferio norte.
Especialistas advierten que, aunque las temperaturas del Pacífico regresen a parámetros neutros, los efectos residuales de La Niña podrían seguir influyendo durante el arranque de la primavera, particularmente en los patrones de lluvia y temperatura.
Para el resto de 2026, los modelos climáticos de largo plazo muestran probabilidades crecientes de que El Niño se desarrolle en la segunda mitad del año, aunque con un alto margen de incertidumbre, característico de los pronósticos durante el periodo de transición primaveral.
En análisis regionales para México se planteó un escenario dominante de La Niña débil durante el invierno 2025-2026, transición a fase neutra entre febrero y marzo, y posible consolidación de El Niño hacia la segunda mitad del año.
Ambientalistas insisten en no bajar la guardia, sobre todo en las Altas Montañas, donde las lluvias definen la disponibilidad de agua, la agricultura y los ecosistemas.
