

De la redacción
El Buen Tono
Zongolica, Ver.- La implementación del cobro por kilo en el servicio de recolección de basura, impulsada por la administración del alcalde Ignacio Ramírez Flores, ha desatado no sólo inconformidad social, sino una alerta por sus posibles consecuencias ambientales en un municipio altamente vulnerable.
Lejos de representar una política pública integral, la medida ha sido señalada como una acción recaudatoria que traslada el costo del servicio a familias que difícilmente pueden absorberlo. En la práctica, el esquema -que condiciona el no cobro a la separación de residuos- resulta inviable para gran parte de la población que carece de tiempo, recursos e incluso conocimientos básicos para hacerlo.
