AGENCIA
San Juan Chamula, Chis.- En México, la Coca-Cola forma parte de comidas, reuniones familiares y celebraciones, pero en San Juan Chamula, una comunidad indígena tzotzil de Los Altos de Chiapas, su presencia ha alcanzado una dimensión poco común: el refresco se incorporó a la vida cotidiana y, en determinados contextos, también a prácticas religiosas y rituales.
Durante años, San Juan Chamula ha sido señalado como uno de los lugares con mayor consumo de Coca-Cola en México, dentro de Chiapas, estado que ha registrado niveles particularmente elevados de consumo de bebidas azucaradas.
De acuerdo con las cifras citadas por especialistas, en Chiapas el consumo promedio de refresco alcanza alrededor de 821.25 litros por persona al año, equivalente a más de dos litros diarios. Esta cifra ha sido utilizada para dimensionar la magnitud del consumo en la entidad, aunque no significa que cada habitante consuma exactamente esa cantidad.
En San Juan Chamula, investigadores han documentado cómo el refresco se incorporó a las actividades cotidianas. El antropólogo y médico Marcos Arana ha explicado que en comunidades de Los Altos es frecuente que las familias lleven refrescos al campo para acompañar las jornadas laborales y las comidas.
Pero el fenómeno va más allá del consumo habitual.
En algunas ceremonias tradicionales de San Juan Chamula, la Coca-Cola puede utilizarse como ofrenda o formar parte de prácticas de sanación. Una de las explicaciones documentadas es que el gas de la bebida provoca eructos que, dentro de determinadas creencias, ayudan a expulsar males o limpiar el cuerpo.
Con el paso del tiempo, el refresco también llegó a ocupar espacios que anteriormente correspondían a bebidas tradicionales como el posh, un destilado artesanal asociado históricamente con ceremonias indígenas.
Sin embargo, especialistas han señalado que reducir el fenómeno a una cuestión religiosa sería insuficiente. La disponibilidad del producto, su bajo costo relativo, la amplia red de distribución, la publicidad dirigida a comunidades indígenas y las condiciones de acceso al agua potable son algunos de los factores que han sido relacionados con el elevado consumo de bebidas azucaradas en Chiapas.

El antropólogo Jaime Page Pliego, quien ha estudiado el consumo de refrescos en la entidad, ha señalado también factores económicos y estructurales, entre ellos la facilidad para adquirir estas bebidas y la presencia de la industria refresquera en comunidades donde existen limitaciones para acceder a agua segura.
El problema adquiere otra dimensión cuando se observa desde la salud pública.
El consumo frecuente y elevado de bebidas azucaradas está asociado con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En México, el elevado consumo de refrescos y otras bebidas endulzadas ha sido identificado como uno de los factores que contribuyen a la carga de enfermedades crónicas.
Por ello, el caso de San Juan Chamula no representa solamente una curiosidad relacionada con una marca comercial. También evidencia cómo un producto industrial puede incorporarse a las costumbres, la economía cotidiana e incluso determinadas prácticas culturales de una comunidad.
La historia de la Coca-Cola en Los Altos de Chiapas refleja así un fenómeno complejo, en el que convergen tradición, religión, comercio, acceso al agua y salud pública, y que ha convertido a San Juan Chamula en uno de los ejemplos más conocidos del consumo extremo de refrescos en México.
Es gratis. Solo escribe tu correo y presiona Sign Up para suscribirte.
