

Córdoba. – La gestión de la basura en Córdoba no es sólo un problema operativo: es el resultado directo de la burocracia, la negligencia y la ausencia total de control institucional. Documentos oficiales revelan que el Ayuntamiento no cuenta con horarios formales de recolección por colonia, ni registros de incumplimiento, ni actas de inspección, ni programas de educación ambiental, ni sanciones para quienes violan las normas.
La Coordinación de Servicios Municipales, encabezada por René Moshe Burguette Ameca, reconoció por escrito estas omisiones en respuestas emitidas a través de la Unidad de Transparencia (oficios UT/COR/180/2026 y UT/COR/179/2026), confirmando que el área responsable de un servicio esencial opera sin reglas, sin seguimiento y sin consecuencias.
Este vacío administrativo explica el colapso registrado en enero y la decisión de enviar los residuos al basurero de Medellín, lo que representa un costo adicional de 9 mil pesos por viaje, más 340 pesos por tonelada. La supuesta “regularización en dos meses”, prometida por el sindicato CROC, se diluye frente a la evidencia de un municipio que ni siquiera posee la documentación mínima para sostener su discurso.
En respuesta a una solicitud de información sobre el control de horarios, Burguette Ameca señaló que éstos se manejan “de manera operativa y general”, sin un documento único y actualizado. Admitió que no existe un sistema de registro de incumplimientos, que no se elaboran actas de inspección porque el área “no es competente”, que no hay programas formales de educación ambiental y que no se aplican sanciones, ya que esa facultad corresponde a otras dependencias. En los hechos, no hay gestión ni autoridad efectiva.
Una segunda solicitud, relacionada con la gestión de residuos en predios y colonias, arrojó la misma respuesta: no existen programas documentados de concientización, no hay registros de incumplimientos por colonia, no hay actas de reuniones vecinales y no se cuenta con estudios para optimizar rutas. La única acción reconocida es la “atención operativa” a quejas, sin informes ni sistematización alguna. El resultado es una descoordinación crónica que se refleja en la acumulación de basura en colonias como Paraíso, Independencia y Loma Linda.
LA EDIL QUE EVADE
En medio de este desorden, la edil encargada de la comisión de Limpia Pública, Glorisel Ixmatahua, ha evadido reiteradamente las solicitudes de entrevista de este medio, negándose a explicar su papel en la crisis y las acciones concretas que emprenderá. Mientras tanto, Burguette Ameca se limita a enviar oficios que confirman la inexistencia de información, en lugar de generar los sistemas que la ley exige para garantizar un servicio público digno.
