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AGENCIA

Bagdad.– A más de un mes del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, la industria petrolera de Irak enfrenta un colapso severo tras el cierre del Estrecho de Ormuz, afectando directamente su principal fuente de ingresos.

En la provincia de Basora, la producción de crudo se redujo en más del 70 por ciento (%), mientras que las terminales de exportación suspendieron completamente sus operaciones. “Actualmente las exportaciones están completamente detenidas”, declaró Bassem Abdul Karim, director de la empresa estatal Basra Oil Company.

El impacto es crítico para la economía iraquí, ya que el petróleo representa cerca del 90% de su presupuesto nacional. La crisis se agudizó luego de que Irán bloqueara el estrecho tras los ataques del 28 de febrero, lo que ha paralizado el tránsito marítimo en la zona.

Aunque Teherán aseguró el paso para el crudo iraquí, la negativa de navieras a operar en una zona de alto riesgo ha impedido reactivar los envíos. A finales de marzo, la producción en los yacimientos del sur cayó a unos 800 mil barriles diarios debido a la saturación de los almacenes terrestres.

La situación se complica con ataques de milicias iraquíes alineadas con Irán, que han golpeado infraestructura energética operada por empresas internacionales como BP y KBR, limitando aún más la capacidad operativa.

Ante la crisis, Bagdad y el Gobierno Regional del Kurdistán acordaron reactivar el oleoducto que conecta Kirkuk con el puerto de Ceyhan, con capacidad de transporte de 250 mil barriles diarios. Sin embargo, especialistas advierten que esta ruta apenas compensa una fracción de las pérdidas generadas en el sur.

Analistas estiman que Irak cuenta con reservas suficientes para sostener su gasto público solo hasta mediados de mayo. Después de ese plazo, el gobierno podría recurrir a la emisión de deuda, lo que implicaría riesgos económicos adicionales.

En el ámbito internacional, el presidente Donald Trump condicionó un posible alto al fuego a la reapertura total del Estrecho de Ormuz, mientras que Reino Unido ha convocado a decenas de países para evaluar opciones que permitan restablecer la actividad comercial en la región.

La crisis energética en Irak refleja el impacto directo del conflicto en Medio Oriente, con repercusiones que ya se extienden a los mercados globales.

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