

AGENCIA
Bogotá.- Colombia y Ecuador entraron en una nueva fase de tensión comercial luego de que el gobierno colombiano anunciara la imposición de un arancel del 30% a un grupo de productos ecuatorianos y la suspensión de la exportación de energía eléctrica hacia ese país. La medida responde a la decisión previa del gobierno del presidente ecuatoriano Daniel Noboa de aplicar una tasa equivalente a productos colombianos.
El conflicto se originó tras el reclamo público de Noboa por un déficit comercial superior a los 850 millones de dólares en perjuicio de Ecuador y por la falta de cooperación en el control de la frontera común, donde operan grupos vinculados al narcotráfico.
El gobierno de Colombia manifestó sorpresa ante la decisión de Quito y defendió la existencia de mecanismos bilaterales de cooperación, incluidos operativos conjuntos contra el crimen organizado. El presidente Gustavo Petro sostuvo que las críticas ecuatorianas evidencian el éxito de las acciones colombianas contra el narcotráfico y llamó a reforzar la vigilancia fronteriza para evitar el ingreso de insumos destinados a la producción de fentanilo.
De acuerdo con cifras oficiales, entre enero y noviembre de 2024 Ecuador exportó a Colombia 760 millones de dólares, mientras que las importaciones desde territorio colombiano alcanzaron los 1,866 millones. La Federación de Exportadores del Ecuador calculó que el déficit comercial en ese periodo fue de 852 millones de dólares.
El Ministerio de Comercio de Colombia informó que el arancel del 30% se aplicará inicialmente a 20 productos ecuatorianos, con la posibilidad de ampliar la medida. Precisó que el valor de las exportaciones afectadas asciende a unos 250 millones de dólares. La ministra Diana Marcela Morales indicó que se trata de una medida temporal y revisable, abierta a una solución diplomática.
La Comunidad Andina expresó su preocupación y solicitó a ambos países suspender las medidas para facilitar el diálogo. El sector empresarial también alertó sobre los efectos negativos en el comercio y el empleo. Representantes de cámaras binacionales advirtieron que la tensión afecta directamente a empresas y trabajadores de ambos países.
En paralelo, el Ministerio de Minas y Energía de Colombia anunció la suspensión indefinida de la exportación de energía eléctrica a Ecuador como medida preventiva para proteger la seguridad energética nacional. Posteriormente, el presidente Petro aclaró que el suministro podría restablecerse si se garantiza la suficiencia energética interna.
Ecuador respondió asegurando que su sistema eléctrico tiene capacidad suficiente para cubrir la demanda nacional y advirtió que aplicará medidas recíprocas, incluida una posible modificación en las tarifas para el transporte de crudo colombiano a través del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP).
El conflicto ha generado preocupación regional, ya que ambos países mantienen una relación estratégica en comercio, energía y seguridad. Mientras tanto, la tensión diplomática continúa sin una fecha definida para una negociación formal.
