

AGENCIA
Londres.- Las grandes comercializadoras internacionales de petróleo se colocaron a la cabeza en la reactivación de los flujos de crudo venezolano, desplazando a las principales petroleras estadounidenses, que han optado por mantenerse visibles pero cautelosas ante los riesgos legales, financieros y políticos que implica operar en el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que las grandes energéticas de su país invertirían miles de millones de dólares para reconstruir el sector petrolero venezolano tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero, los primeros acuerdos comerciales fueron asegurados por Vitol y Trafigura, dos gigantes del comercio de crudo con sede en Europa y Asia.
El gobierno estadounidense recurrió a estas empresas debido a su capacidad logística, su mayor tolerancia al riesgo y su agilidad para movilizar cargamentos en un entorno legal complejo. Para Washington, el objetivo inmediato es restablecer rápidamente las exportaciones de petróleo venezolano, de modo que los ingresos generados —bajo supervisión estadounidense— permitan financiar a la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez.
Estados Unidos y Venezuela ultiman un acuerdo cercano a los 2 mil millones de dólares para vender hasta 50 millones de barriles de crudo que habían quedado varados por el bloqueo impuesto recientemente. Las comercializadoras obtuvieron licencias especiales preliminares para negociar y exportar el petróleo, y se prevé que los primeros cargamentos salgan en los próximos días.
En contraste, las grandes petroleras estadounidenses han mostrado reservas. Equipos legales y asesores han advertido sobre el riesgo de que acreedores internacionales de Venezuela busquen embargar los ingresos petroleros, dado que el país acumula más de 150 mil millones de dólares en deuda externa. Entre esos acreedores se encuentran las propias petroleras a las que Washington busca atraer para la reconstrucción del sector.
Para mitigar estos temores, la administración Trump emitió un decreto que bloquea cualquier intento de incautación judicial de los ingresos derivados de la venta de crudo venezolano depositados en cuentas controladas por el Tesoro estadounidense. Aun así, el escepticismo persiste entre las compañías que cotizan en bolsa, sujetas a estrictas normas de cumplimiento y gestión de riesgos.
Otro factor clave es la flota utilizada para el transporte del crudo. Buena parte del petróleo venezolano ha sido movilizado mediante buques incluidos en listas negras, con certificaciones de seguridad deficientes o inexistentes, lo que los hace incompatibles con los estándares de las grandes petroleras estadounidenses.
También pesa la dimensión geopolítica. Las energéticas de Estados Unidos mantienen fuertes inversiones en China, uno de los principales acreedores de Venezuela y crítico de la intervención estadounidense. Gran parte del crudo que ahora se redirige a refinerías occidentales estaba originalmente destinado al mercado chino.
Durante una reunión en la Casa Blanca, directivos de empresas como Exxon Mobil y ConocoPhillips expresaron abiertamente su desconfianza hacia el entorno venezolano. Señalaron la falta de garantías jurídicas, la necesidad de reformas legales y el historial de expropiaciones como obstáculos para cualquier regreso significativo al país. Trump, por su parte, dejó claro que la prioridad es reconstruir la industria, relegando cualquier discusión sobre el pago de deudas pasadas.
Mientras las grandes petroleras dudan, las comercializadoras avanzan. Además de exportar crudo, también suministrarían combustibles ligeros que Venezuela necesita para procesar su petróleo pesado, consolidando su papel como actores clave en la nueva etapa del sector energético venezolano.
El resultado es un escenario en el que los intermediarios ganan terreno, mientras las petroleras tradicionales observan desde la barrera, a la espera de un marco legal y político que reduzca los riesgos de una apuesta que, por ahora, sigue siendo tan lucrativa como incierta.
