

De la redacción
El Buen Tono
Los últimos años de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, estuvieron marcados por un deterioro físico que afectó su liderazgo. Reportes de inteligencia señalan que padecía insuficiencia renal crónica, lo que redujo su movilidad y lo obligó a permanecer en zonas remotas de Jalisco, delegando funciones clave a mandos de confianza dentro del crimen organizado.
Ante el riesgo de acudir a hospitales convencionales, habría operado un centro médico clandestino en la comunidad de El Alcíhuatl, destinado a atender su enfermedad bajo estricta confidencialidad. Sin embargo, esta medida terminó facilitando su localización: la concentración de recursos médicos y los movimientos en la sierra jalisciense permitieron a las fuerzas federales cerrar el cerco entre Talpa de Allende y Tapalpa.
El contraste fue evidente: mientras ejercía un poder criminal impresionante, su fragilidad humana se convirtió en un factor clave en su caída.
