

De la redacción
El Buen Tono
Guatemala.- En lo alto de un volcán del altiplano guatemalteco, cientos de integrantes del pueblo maya mam realizaron una ceremonia cargada de simbolismo espiritual y tradición ancestral, con el propósito de solicitar la llegada de lluvias ante la prolongada sequía que afecta a la región.
La actividad reunió a familias provenientes del departamento de Quetzaltenango, quienes cada año, en una fecha vinculada al calendario religioso católico, ascienden hasta la laguna del cráter del volcán Chicabal, considerada un espacio sagrado por sus comunidades.
El trayecto hacia el sitio implica una caminata de varios kilómetros por terrenos inclinados, hasta descender finalmente hacia la laguna ubicada a gran altitud, donde se encuentran alrededor de 40 altares de origen prehispánico que rodean el cuerpo de agua.
En este lugar, los participantes colocan flores, velas y otras ofrendas como parte de un ritual que combina elementos de la espiritualidad indígena con tradiciones religiosas introducidas durante la colonia. Para los habitantes locales, el sitio posee un profundo valor simbólico, ya que se cree que ahí convergen fuerzas naturales relacionadas con el agua y las nubes.
Las comunidades mantienen estrictas normas de respeto hacia la laguna, evitando cualquier actividad que pueda alterar su entorno, debido a la creencia de que su equilibrio espiritual es fundamental para la vida agrícola de la zona.
Durante la ceremonia, líderes comunitarios y asistentes expresaron que la falta de precipitaciones representa un riesgo directo para los cultivos de subsistencia, entre ellos maíz, frijol y diversas hortalizas que sostienen la economía local.
El encuentro también fue descrito por participantes como un acto de identidad cultural y continuidad histórica, en el que se reafirma la conexión con las tradiciones heredadas de generaciones anteriores y la defensa de su cosmovisión frente a los cambios sociales y ambientales actuales.
De acuerdo con autoridades locales y guías espirituales, cada año miles de personas acuden a este punto considerado sagrado, lo que ha convertido al volcán Chicabal en uno de los principales referentes de espiritualidad y peregrinación en la región del altiplano guatemalteco.
