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De la Redacción

El Buen Tono

Orizaba.- Entre la ambigüedad legal y la omisión provocada, el Ayuntamiento de Orizaba mantiene a marchas forzadas la limpieza y destrucción del vaso regulador conocido como “El Chirimoyo”. Aunque desde el pasado 6 de marzo existe una suspensión provisional dictada por un juez que ordena detener de inmediato el uso de maquinaria pesada en la zona, el coordinador de Servicios Municipales, Fernando Trueba Coll, declaró que las labores continúan porque “no han recibido la notificación oficial”.

La excusa del municipio resulta, cuando menos, cuestionable. En un país donde los procesos judiciales suelen ser lentos, la autoridad municipal parece aprovechar cada minuto de “falta de notificación” para avanzar en la devastación del ecosistema. Según el propio funcionario, los trabajos registran ya un avance cercano al 80 por ciento, lo que implica que, en cuestión de días, cuando eventualmente acaten la ley, el daño ecológico podría ser irreversible.

“Hay versiones de que existe alguna notificación, pero hasta este momento el ayuntamiento no tiene conocimiento oficial”, justificó Trueba Coll, mientras la maquinaria pesada sigue removiendo lodo, lirio y, con ello, el hábitat de decenas de especies en el humedal.

La suspensión provisional, publicada el 6 de marzo, ordena textualmente que “se concede la suspensión provisional para el efecto de que las cosas se mantengan en el estado que guardan y las autoridades responsables se abstengan de intervenir mediante uso de maquinaria pesada y continuar con limpieza y desazolve del vaso regulador o humedal ‘El Chirimoyo'”.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Orizaba optó por una interpretación conveniente: si no hay un notificador con un documento en mano, para ellos la ley no existe. El argumento del municipio para justificar la rapidez de las obras es el riesgo de inundaciones en colonias como San José.

La propia resolución judicial contempla que la suspensión quedaría sin efecto si el ayuntamiento comprueba que existe un riesgo inminente para la sociedad, y acompaña copia certificada de las constancias de las que se advierta si cuentan con un plan de trabajo, permisos y estudios de impacto ambiental, con idéntico apercibimiento al establecido para la rendición de su informe previo. Sin embargo, el municipio aceleró la obra sin presentar esa comprobación.

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