El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- Más que un mensaje conmemorativo, el discurso del presidente municipal, Hugo Chahín Kuri, durante el acto por el 216 aniversario de la Independencia de México, pareció convertirse en un sermón sobre patriotismo y valores, con el que buscó llevar la discusión hacia el terreno moral ante las críticas que provocó su decisión de cancelar el tradicional desfile del 16 de septiembre.
Y es que mientras padres de familia, estudiantes y ciudadanos manifestaron su inconformidad por la suspensión de una actividad que forma parte de las tradiciones cívicas de la ciudad, el alcalde evitó centrar su mensaje en las razones de fondo de la decisión y optó por explicar que la patria y el homenaje a los héroes de la Independencia no dependen de marchas, tambores o ceremonias.
“A veces asociamos esta fecha con las marchas y el sonido de los tambores; si bien los desfiles son una tradición valiosa, la esencia de esta conmemoración va mucho más allá de cualquier evento”, expresó.
El discurso insistió en que el patriotismo debe demostrarse mediante valores y acciones cotidianas, trasladando así el debate de la cancelación del desfile hacia una reflexión sobre la conducta de los ciudadanos. “La patria no se mide por las formas sino por el fondo”, sostuvo, en un mensaje que pareció buscar desactivar las críticas mediante una reflexión moral sobre lo que significa ser mexicano.
Incluso habló del “verdadero homenaje” a Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Agustín de Iturbide y Josefa Ortiz de Domínguez, asegurando que éste no se encuentra en la solemnidad de los monumentos ni en el eco de un discurso, sino que se rinde todos los días en las aulas y en la comunidad.
Sin embargo, el problema que originó el reclamo ciudadano permaneció intacto: el desfile fue cancelado y cientos de estudiantes que tradicionalmente participan en él se quedaron sin esa actividad, una decisión que también afectó a padres de familia que esperaban ver a sus hijos desfilar y a comerciantes que confiaban en esta fecha para incrementar sus ventas.
La justificación de que se buscaba evitar que los menores permanecieran demasiado tiempo bajo el sol también quedó cuestionada durante el propio acto conmemorativo, pues los estudiantes permanecieron durante más de una hora expuestos a los rayos solares y una menor de una primaria local tuvo que ser atendida por paramédicos después de presentar afectaciones relacionadas con el calor.
La contradicción resulta difícil de ignorar: se argumentó que el desfile debía cancelarse para proteger a los niños de una exposición prolongada al sol, pero durante la ceremonia que sustituyó al recorrido tradicional los estudiantes también permanecieron bajo esas mismas condiciones.
Mientras tanto, los comerciantes que esperaban un repunte por la celebración tampoco obtuvieron la afluencia habitual. Al concentrarse la actividad principalmente en el entorno del Palacio municipal, el movimiento comercial no respondió a las expectativas de quienes dependen de estas fechas para mejorar sus ventas.
Así, el ayuntamiento cumplió su decisión de cancelar el desfile, pero el debate generado por la medida no desapareció con la ceremonia.
El mensaje del alcalde trasladó la discusión hacia los valores, el patriotismo y el significado de la Independencia, aunque las preguntas sobre la cancelación, sus beneficios reales y sus consecuencias para estudiantes, familias y comerciantes continuaron presentes.
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