

De la redacción
El Buen Tono
Lo que prometía ser una celebración deportiva terminó en caos logístico. Jóvenes atletas, menores de edad, se vieron obligadas a dormir en el suelo del lobby de un hotel ante la ausencia de hospedaje adecuado. En el hotel Layfer, la situación se agravó cuando a las 11 de la noche fueron enviadas a la calle sin que nadie de la organización ofreciera solución.
Fueron los padres quienes tuvieron que asumir los gastos de alojamiento y alimentación. Al día siguiente, las jugadoras llegaron a los partidos sin desayuno y con poca energía, mientras que la comida proporcionada resultó de mala calidad. Las canchas también recibieron críticas por su estado y el arbitraje fue señalado como localista.
En lo deportivo, Córdoba ganó en femenil sub-14, mientras Fortín se llevó las demás categorías. Veracruz, segundo lugar en el torneo, decidió no presentarse a recibir su trofeo, un hecho omitido en la propaganda oficial.
El torneo dejó más críticas que aplausos, reflejando falta de infraestructura y desorganización. Padres y madres destacaron que si la ciudad no estaba preparada para atender a las atletas, lo correcto hubiera sido buscar otra sede. La imagen de Córdoba como anfitriona deportiva quedó seriamente afectada.
