

Redacción
El Buen Tono
Córdoba.-La región de Córdoba atraviesa una escalada violenta que evidencia el fracaso de la estrategia de seguridad municipal, justo cuando el gobierno de Manuel Alonso Cerezo presumía haber “reactivado” los operativos y las cámaras de videovigilancia. En las últimas horas, dos homicidios y un ataque armado más sacudieron la ciudad, mientras crecen los señalamientos contra altos mandos de la Policía Municipal por sus presuntos vínculos con grupos delictivos.
El primer hecho ocurrió en la entrada al fraccionamiento Los Cerezos, donde un vendedor de cocos fue ejecutado a balazos y otra persona resultó herida. Horas después, un joven identificado como Irving fue asesinado de varios disparos al interior de una vivienda en el fraccionamiento Colinas de San José, conocido como Casas Homex. A estos crímenes se suma el reporte de un hombre baleado en los límites entre Córdoba y Fortín, lo que confirma que la violencia se expande hacia zonas colindantes sin que las autoridades logren contenerla.
Ante este panorama, actores políticos y sociales han puesto la mira en el interior del ayuntamiento. Cuestionan directamente al comandante de la Policía Municipal, Luis Ángel Vargas Miranda, por su presunta omisión frente a la operación de células delictivas en la zona. Pero las sospechas no se detienen ahí: también se ha señalado al director de Tránsito Municipal, conocido como “El Gavilán”, de mantener presuntos vínculos con la delincuencia organizada. Aunque no existen acusaciones formales en su contra, su cercanía con sectores cuestionados dentro de la corporación ha despertado alertas entre la ciudadanía y colectivos de seguridad.
El gobierno municipal, encabezado por Alonso Cerezo, ha sido exhibido por su propia propaganda: hace apenas unos días se jactaba de haber reparado y reactivado las cámaras de videovigilancia en distintos puntos de Córdoba. Sin embargo, tras los asesinatos de este jueves, el ayuntamiento no ha podido alegar desconocimiento sobre los hechos ni sobre las rutas de escape de los responsables, lo que profundiza la incredulidad ciudadana.
La reciente ola de violencia deja claro que la zona es un hervidero de inseguridad, con homicidios, asaltos y robo de tráileres —delito por el cual también se ha vinculado públicamente a Cerezo en distintos señalamientos—, mientras los mandos policiacos, señalados por sus presuntos nexos con el crimen, continúan al frente de una corporación que no da resultados.
La pregunta que flota entre los cordobeses es: ¿hasta cuándo se tolerará que la seguridad pública esté en manos de quienes, presuntamente, protegen a los delincuentes?
