Aun a riesgo de parecer reiterativos, es menester insistir en que los 462,690 contagios y 50,517 decesos confirmados —“con toda seguridad son más…”, dirían los especialistas— a causa del Coronavirus, constituyen la mejor prueba del fracaso de la estrategia que para enfrentar la pandemia diseñó el gobierno de la 4T y, también, la designación al frente de ella del impresentable Hugo López-Gatell, que, al margen de consideraciones de otra índole, no deja pasar un solo día sin caer en imprecisiones, referir medias verdades sobre lo que ocurre y, a últimas fechas, en el ridículo por demás evidente.

Ello, aunado a la multiplicación de denuncias por falta de atención oportuna y profesional a un sinnúmero de infectados —“en las zonas de mayor marginación y pobreza donde la incidencia supera la de áreas urbanas”, en especial— y la carencia de fármacos en un sinnúmero de clínicas y hospitales públicos —algunos a cargo del Ejército y la Marina, incluso— debería forzar ¡ya! una revisión seria y con perspectiva científica de lo realizado desde finales de febrero en que se identificó el primer contagio o más, desde que a mediados de marzo murió el primer mexicano.

En medio de la crisis sanitaria y económica subsecuente detonadas por la irrupción de la pandemia del Covid-19 de las que ni el gobierno ni, menos, la sociedad saben con certeza cuándo pudiera salirse es que, perdón, resulta no sólo necesario, sino, verdaderamente, urgente evaluar el eventual relevo de los funcionarios que por indolencia o incapacidad y más, específicamente, a causa de la creciente politización de la estrategia a su cargo, han colocado a México en la difícil situación en que se encuentra.

Luego que nueve de los gobernadores de Acción Nacional (PAN), del Revolucionario Institucional (PRI), Movimiento Ciudadano (MC) y de la Revolución Democrática (PRD) exigieran la remoción del  cuestionado López-Gatell y que un número no determinado de alcaldes se sumaran al reclamo, un número creciente de organizaciones sociales y representantes de diversos sectores reforzaron también la solicitud a Andrés Manuel López Obrador a tomar cartas en el asunto aunque, como era previsible, el tabasqueño se volcó en elogios y muestras de apoyo al funcionario convertido, por lo pronto, en rockstar… aunque, a decir de cada vez más, después será quien acabará pagando los platos rotos.

(Ya) ¡nos faltan 50,517!… más los que se acumulen.