Manzanillo.- En Manzanillo, Colima el barco pesquero “El Diamante”, que tenía 20 años abandonado fue hundido para convertirse en arrecife artificial.

El barco fue sometido a un proceso de limpieza y acondicionamiento que inició en mayo del 2019 y en el que participaron de manera voluntaria aproximadamente 35 pescadores, uno de ellos Pablo Héctor Yáñez Ibarra, ex jefe de cubierta de esta embarcación que se dedicada a la captura de tiburón, pez espada, márlin y atún.

“En este barco fuimos de los primeros tripulantes que anduvimos a bordo de este barco, anduvimos un promedio de 22 tripulantes”, dijo Pablo Héctor Yáñez Ibarra, extripulate del buque “El Diamante”.

“Yo me atrevo asegurar pesos con tostones que si a los 6 meses estando los barcos ya hundidos, no tenemos pesca, va a parecer un pueblo ahí donde van a caer los barcos, un pueblo donde toda la gente se va a beneficiar”, destacó Javier Peña González, pescador.

Antes de su hundimiento, “El Diamante” de 37.6 metros largo y 540 toneladas de peso, fue estabilizado con bollas de flotación, después fue jalado por un amarrador hasta el polígono de vertimiento aproximadamente a 9 kilómetros de la línea de costa.

Después se abrieron las válvulas de fondo y el agua del mar comenzó a llenar su interior hasta llevarlo al fondo, a unos 60 metros de profundidad.

“Esto es algo histórico, esto es algo fuera de serie”, expuso Javier Peña González, pescador.

Se programarán inspecciones submarinas para monitorear su transformación en arrecife artificial.

“Estamos programando inspecciones mensuales para ver cómo se va colonizando el barco y otros organismos”, dijo el biólogo Alejandro Abundiz Santamaría, subgerente de Ecología de API Manzanillo.

Los arrecifes artificiales contribuyen al restablecimiento de las poblaciones marinas, pues se convierten en hábitat, refugio y zonas de reproducción.

“Al crear estos arrecifes artificiales estás en Manzanillo lo que vamos a crear son espacios donde los organismos reproductores los animales grandes van a venir procrear”, expuso el maestro Alejandro Pérez Muñoz, jefe del Centro Regional de Investigación en Acuacultura y Pesa del Inapesca Manzanillo.

Inicialmente se limpiaron dos barcos El Diamante y El Marflota 2, sin embargo este último no resistió y se hundió días antes al interior del recinto portuario.

Está iniciativa en la que colaboran autoridades navales, portuarias, de medio ambiente y pescadores, contempla el hundimiento de otras dos embarcaciones y de varios contenedores con el objetivo de crear de manera artificial nuevos ecosistemas marinos en Manzanillo.