JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad
PUBLICIDAD

EL BUEN TONO
Orizaba, Veracruz.— La difusión de un video en redes sociales donde se observa a un felino melanístico —popularmente conocido como “jaguar negro”— con aparentes signos de deterioro físico dentro de una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) municipal ha generado preocupación ciudadana y cuestionamientos sobre el estado de salud de los animales resguardados en el recinto.

En las imágenes y videos que circularon ampliamente durante las últimas horas, el ejemplar parece expulsar alimento y presenta una posible lesión en la zona dorsal, lo que encendió alertas entre habitantes, visitantes y organizaciones defensoras del bienestar animal.

Ciudadanos han solicitado públicamente información oficial sobre su diagnóstico, tratamiento y condiciones de cuidado.

Hasta el momento, las autoridades responsables del espacio no han emitido un reporte veterinario detallado ni un comunicado técnico que explique la situación clínica del animal, lo que ha alimentado la percepción de falta de transparencia en el manejo del caso.

Fuentes consultadas y trabajadores vinculados al recinto señalan que en meses recientes se habrían realizado ajustes operativos internos que podrían haber impactado la disponibilidad de insumos y la dinámica de atención, aunque esta información no ha sido confirmada oficialmente.

Especialistas en fauna silvestre recuerdan que las UMAs, reguladas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), deben cumplir protocolos estrictos en materia de nutrición, sanidad, manejo y supervisión permanente de los ejemplares. Cualquier señal de enfermedad visible requiere evaluación profesional inmediata y, en su caso, comunicación pública para evitar especulaciones.

Además de su función de conservación, estos espacios suelen operar como atractivos turísticos y centros educativos, lo que implica responsabilidades legales y éticas respecto al bienestar animal y al uso de recursos públicos.

Colectivos ciudadanos han solicitado una inspección independiente y la publicación de informes médicos actualizados, argumentando que la transparencia es fundamental para garantizar la protección de especies bajo resguardo humano.

Por ahora, el estado real del felino y las condiciones generales del recinto permanecen sin aclaración oficial, mientras crece la exigencia social de respuestas claras. La controversia reabre el debate sobre la supervisión de instalaciones que manejan vida silvestre y sobre la necesidad de rendición de cuentas cuando se trata de patrimonio natural y recursos públicos.

CANAL OFICIAL PUBLICIDAD

close