Córdoba.- Los constantes operativos del Ejército Mexicano y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), así como el monitoreo y cierre de ductos, provocó que las bandas de ladrones de combustible que operan en Veracruz se hayan diversificado y optados por un nuevo negocio, la extracción ilegal y venta de gas licuado de petróleo (LP).
De esta forma, es como los delincuentes de gasolina, mejor conocidos como huachicoleros, buscan otro medio para seguir con su modo de vida.
En el primer semestre del año, de acuerdo con un reporte de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el robo de hidrocarburo en la red de la paraestatal descendió 27 por ciento; en contraste, el hurto de gas aumentó mil 500 por ciento.
Entre enero y julio se hallaron 16 perforaciones ilegales en los oleoductos que transportan el gas LP, 15 más de las encontradas en el mismo período del año pasado, que cerró con una.
Por este delito, el Estado se ubicó en el quinto lugar nacional; el primero lo encabeza Puebla, con un total de 319 tomas clandestinas, Estado de México, en segundo, con 117, en el tercero está Tlaxcala, con 21, de ahí, Querétaro, con 19; en el sexto Hidalgo, con 15, seguido de Nuevo León, con siete, Guanajuago, registró siete; Jalisco y Tabasco sólo tuvieron una toma clandestina.

Municipios focos rojos
De los 51 municipios con mayor número de tomas clandestinas de gas registradas en todo el País, ocho se ubican en el estado de Veracruz.
Acayucan encabeza la lista con cuatro tomas clandestinas, Ixtaczoquitlán registró tres, Omeacla, reportó tres casos; Isla, con dos, mientras que José Azueta, Juan Rodríguez Clara, Soconusco y Totutla registraron una cada uno.
Los componentes del GLP, aunque a temperatura y presión ambientales son gases, resultan fáciles de licuar, de ahí su nombre. En la práctica puede decirse que el Gas LP es una mezcla de propano y butano.
Las autoridades reconocen que esta actividad, ligada al crimen organizado, pone en peligro a familias que viven cerca de los tubos; sin embargo, poco les importa a los delincuentes quienes pretenden continuar con una vida de lujos.

Incrédulo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pensó que los delincuentes iban a cambiar y ser personas buenas, creyendo que ya dejarían de robarle a Pemex y se pondrían a trabajar honradamente ganando 100 pesos diarios. Es obvio que nunca dejarán este oficio, puesto que les genera ganancias millonarias, las que nunca tendrán si se van de campesinos u obreros, manifestaron ciudadanos.