De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- La ciudad de Córdoba confirmó una vez más su condición de territorio sin ley y sin capacidad institucional para proteger a sus habitantes. La mañana de este miércoles se registró una riña entre dos sujetos en la avenida 14, esquina con calle 17, del barrio de San Miguel.
El altercado, ocurrido a plena luz del día y en una de las zonas más transitadas, provocó la movilización tardía de elementos policiacos. No hubo detenidos ni informe oficial. Solo la certeza de que la ley del más fuerte sigue gobernando las calles cordobesas.
El incidente forma parte de un patrón que ha caracterizado la administración de Manuel Alonso Cerezo: la violencia cotidiana se desborda sin estrategia efectiva para contenerla. En agosto de 2026, la violencia alcanzó 277 casos, 28 más que en julio (249). Las lesiones dolosas con arma blanca pasaron de 3 a 7 en un solo mes.
Las riñas han marcado el año: el 19 de febrero, un partido de fútbol terminó en batalla campal videograbada; el 11 de agosto, un hombre fue atacado con arma blanca en la colonia Antorchista; en mayo, una riña afuera de un bar en Santa Leticia dejó un muerto apuñalado y atropellado; el 19 de marzo, una balacera en el Centro Histórico evidenció que ni el corazón de la ciudad está a salvo.
La administración ha optado por la fotografía y el discurso. El 9 de julio, horas antes de que un agente de Tránsito fuera asesinado a tiros, el alcalde encabezó la entrega de nueve unidades para la Policía Municipal. La parafernalia no evitó el crimen ni ha evitado que la zona de bares siga operando sin vigilancia efectiva.
Córdoba cerró los primeros ocho meses de 2026 con 160 delitos violentos, quinto lugar estatal. El robo a negocio con violencia sumó 103 casos, tercer sitio estatal. La autoridad llega después, cuando ya no hay nada que hacer. La ciudadanía lo sabe. La administración también. Y no hace nada.
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