

AGENCIA
Internacional.- La situación social y política en Estados Unidos comienza a impactar de forma directa en la Copa del Mundo de la FIFA 2026, luego de que se intensificaran las críticas internacionales por operativos migratorios y presuntas violaciones a los derechos humanos en el país anfitrión.
El ambiente se tensó aún más tras el asesinato de Renee Good durante una operación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el norte de Minneapolis, un hecho que detonó protestas y reacciones dentro y fuera del país. El caso ha sido señalado como un nuevo episodio de violencia institucional en el contexto de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump desde enero de 2025.
Una de las reacciones más visibles fue la del diplomático libanés Mohamad Safa, director ejecutivo de la organización Patriotic Vision, acreditada como consultora ante Naciones Unidas. A través de un mensaje público, Safa informó que canceló los boletos que había adquirido para asistir al Mundial 2026, al considerar que su origen podría convertirlo en un objetivo de detención arbitraria por parte de las autoridades migratorias estadounidenses.
El diplomático expresó temor a ser señalado como una persona peligrosa y privado de su libertad sin garantías legales, en referencia a las políticas de detención y deportación que han sido ampliamente cuestionadas por organismos internacionales y defensores de derechos humanos.
Las críticas no se limitaron a este caso. Ajamu Baraka, activista político y excandidato vicepresidencial por el Partido Verde de Estados Unidos, llamó abiertamente a boicotear el Mundial como respuesta al tiroteo ocurrido en Minneapolis y al endurecimiento de la política de seguridad interna. A estos señalamientos se han sumado organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, que han advertido sobre la militarización de la seguridad pública y la detención de migrantes sin sustento legal ni debido proceso.
Desde hace varios meses también circula el sitio web Boycott the 2026 FIFA World Cup, el cual documenta acciones del gobierno estadounidense que, a juicio de sus promotores, contradicen los valores de inclusión, convivencia y respeto que promueve la competencia futbolística más importante del mundo.
Pese a las críticas y llamados al boicot, la administración de Donald Trump ha rechazado de manera reiterada los señalamientos y ha defendido su política migratoria y de seguridad, asegurando que se apega a la ley y a la protección del orden interno durante la organización del torneo.
