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AGENCIA

Ciudad de México.- Millones de productores agrícolas en México enfrentan una crisis estructural marcada por caminos rurales deteriorados, falta de centros de acopio y sistemas de refrigeración, pobreza y un esquema de comercialización que reduce sus ingresos, de acuerdo con el diagnóstico de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) para 2026.

El problema alcanza a cerca de 4.4 millones de unidades de producción agrícola, muchas de las cuales tienen dificultades para colocar sus cosechas en condiciones que les permitan obtener precios justos. La propia dependencia reconoce que los pequeños y medianos productores de maíz, trigo, arroz, hortalizas, frijol, café, miel y cacao enfrentan bajos ingresos y obstáculos para incorporarse a circuitos comerciales formales.

En Veracruz, la situación quedó expuesta recientemente con el llamado de auxilio de alrededor de 150 productores de piña del Sotavento, quienes denunciaron dificultades para comercializar sus cosechas debido a la falta de compradores y las deficiencias en las vías de comunicación, dejando a familias enteras sin ingresos.

Uno de los principales obstáculos se encuentra en la infraestructura carretera. Datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes señalan que, al cierre de 2024, 38.1 por ciento de la Red Alimentadora de caminos se encontraba en malas condiciones.

Estas vías son fundamentales para trasladar las cosechas desde las comunidades rurales hacia las cabeceras municipales y posteriormente conectarlas con las carreteras estatales y federales. Sin embargo, muchos caminos rurales continúan siendo de terracería y presentan deficiencias de drenaje, lo que incrementa los daños durante la temporada de lluvias.

El deterioro también representa un golpe económico para los productores, especialmente aquellos que cultivan productos perecederos, debido a que los retrasos en el traslado provocan pérdidas de calidad y reducen todavía más el precio de venta.

A este problema se suma la falta de infraestructura para conservar las cosechas después de la recolección. Sin centros de acopio adecuados ni sistemas de refrigeración, los agricultores se ven obligados a vender rápidamente sus productos, situación que los deja en desventaja frente a los intermediarios.

La CEPAL advierte que los intermediarios pueden quedarse con entre 50 y 70 por ciento del valor final de los productos agrícolas, mientras los productores reciben márgenes de ganancia mínimos.

El panorama revela que el problema del campo mexicano no termina con producir una cosecha. Para miles de agricultores, sacar sus productos de las comunidades, conservarlos y encontrar compradores sigue siendo una carrera contra el tiempo que, en muchos casos, termina profundizando la pobreza rural.

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