

AGENCIA
Nacional.- La industria siderúrgica mexicana atraviesa una de sus etapas más complejas en los últimos años, derivado de la imposición de aranceles del 50 por ciento (%) por parte de Estados Unidos a los metales mexicanos y del incremento de importaciones en condiciones de competencia desleal, advirtió el presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), Víctor M. Cairo.
De acuerdo con el dirigente empresarial, estos factores han llevado al sector a operar por debajo del 60% de su capacidad instalada, lo que representa un riesgo directo para el empleo, las inversiones y la estabilidad de la cadena productiva. Señaló que la industria acerera se ha convertido en una de las más afectadas por el cierre de facto del mercado estadounidense, al registrar una caída del 49% en sus exportaciones durante el último año.
Cairo advirtió que el 2026 será un año clave debido a los cambios geopolíticos y a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), proceso que resulta prioritario para el sector. El objetivo central, dijo, es lograr que Washington elimine el arancel del 50% y que se aplique de manera efectiva el tratado comercial.
Indicó que la industria participa activamente en las consultas convocadas por la Secretaría de Economía y por la Representación Comercial de Estados Unidos, con la expectativa de que los tres países puedan acordar medidas conjuntas para frenar las prácticas de comercio desleal que afectan a la región.
Uno de los principales problemas, explicó, es el ingreso de acero asiático en condiciones desventajosas, ya que en varios países productores se otorgan subsidios a insumos como gas, agua y electricidad, lo que distorsiona los precios y coloca en desventaja a las empresas que operan bajo reglas de mercado. Esta situación, señaló, impacta directamente a la industria nacional.
Sobre los aranceles impuestos por Estados Unidos, el presidente de Canacero afirmó que carecen de sustento, al recordar que México importa más acero del que exporta. Tan solo en 2025, el déficit comercial fue de 4 mil 500 millones de dólares y 2.5 millones de toneladas, lo que contradice el argumento de un desequilibrio en perjuicio de la Unión Americana.
Destacó que el gobierno mexicano ha implementado acciones para proteger al sector, entre ellas la cancelación de registros de molinos irregulares, sanciones a importadores con operaciones anómalas y la aplicación de aranceles de entre 20 y 50% a productos siderúrgicos provenientes de países sin tratado comercial.
No obstante, el panorama continúa siendo complejo. La baja demanda interna y el exceso de oferta global agravan la situación. De acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, en 2027 se alcanzará un excedente mundial de 721 millones de toneladas de acero, lo que se sumará a la caída de 10% en el consumo registrada durante 2025.
Ante este escenario, la industria siderúrgica mexicana enfrenta un periodo de alta presión, en el que las decisiones comerciales y diplomáticas serán determinantes para evitar un mayor deterioro del sector y la pérdida de empleos en una de las ramas estratégicas de la economía nacional.
