

Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Córdoba.- Al iniciar el tiempo de Cuaresma, la Iglesia no solo convoca a la reflexión individual, sino a un examen de conciencia colectivo sobre las injusticias que normaliza la sociedad, así lo expresó Eduardo Porfirio Patiño Leal, Obispo Emérito de la Diócesis de Córdoba, quien durante su mensaje de este miércoles de Ceniza puso énfasis en la necesidad de sanar un entorno que describió como profundamente “enfermo”.
En la homilía, Patiño Leal subrayó que, si bien los fieles suelen enfocarse en los pecados personales, existe una dimensión social del mal que requiere atención urgente. Señaló que las acciones individuales se ven rebasadas por dinámicas globales de violencia y descomposición.
“Muchas veces nosotros estamos en otra parte. Entonces los pecados gigantes y estructurales de la sociedad en sí, el rechazo de gente que no tiene fe, el ego, la mentira, las traiciones, y todo eso que se da a nivel global, pues también es un pecado social muy difícil, que de una u otra manera nos afecta a todos”, advirtió.
El obispo emérito utilizó un lenguaje crudo para describir la realidad actual, contrastando la hipocresía de los discursos con la crudeza de los hechos violentos en el mundo. Cuestionó la incongruencia de una humanidad capaz de convivir con la tragedia.
“Cuando se salen de aquí empatías, que mueren personas, y que hay injusticia, es que la sociedad está muy enferma. (…) A nivel así de toda nuestra patria mexicana, o del mundo entero, ¿cómo pueden estar hablando a veces en una mesa que van a ser tapados, y a veces están tirando bombas al mismo tiempo al edificio donde hay niños, hay hospitales, hay escuelas? Hay gente que está muriendo, pues es un mundo de locura, de contradicción”, afirmó.
Ante este panorama, Patiño Leal propuso redimensionar una de las prácticas tradicionales de la Cuaresma: la limosna. Lejos de reducirla a un acto mecánico de dar una moneda, la reinterpretó como un ejercicio de compasión y encuentro con el otro.
“La palabra limosna viene de la palabra en griego que en español es compasión, mostrar compasión. Como que nos ponemos a tú por tú por la situación humana que vive la otra persona”, explicó, recordando las enseñanzas del Papa Francisco sobre la importancia de mirar a los ojos a quien se ayuda.
El llamado final del obispo fue a asumir una responsabilidad activa en la construcción de una sociedad distinta. Invitó a los creyentes a entender que la transformación espiritual debe traducirse en acciones concretas que combatan la descomposición social.
