Estos insectos de origen prehispánico son utilizados en moles, salsas, tamales y como botana; un kilo puede alcanzar los 600 pesos.
CÓRDOBA, VER.- Cuando llegan las lluvias, también aparece uno de los ingredientes más singulares de la gastronomía mexicana: las chicatanas, hormigas voladoras que, durante unas semanas, dejan sus hormigueros para convertirse en un producto muy buscado en la cocina tradicional.
El biólogo Francisco Trejo explicó que las chicatanas pueden encontrarse durante los meses de junio a agosto, principalmente cuando comienzan las lluvias. Su cuerpo puede presentar tonalidades rojizas o negras y una forma ovoide que las distingue de otras especies.
Su aparición ocurre solamente una vez al año, lo que también explica su valor en el mercado. Un kilo puede llegar a comercializarse hasta en 600 pesos, mientras que pequeñas porciones pueden alcanzar los 80 pesos.
Además de su particular sabor, estos insectos poseen un contenido importante de proteínas y forman parte de una tradición gastronómica de origen prehispánico. En distintas regiones se utilizan para preparar moles, salsas y tamales, aunque también pueden consumirse simplemente como botana.
Trejo señaló que la cantidad de chicatanas puede variar cada temporada. Si la primavera fue particularmente calurosa, su presencia puede ser menor, por lo que su disponibilidad también influye directamente en el precio.
Pero las chicatanas no trabajan solas. Las llamadas arrieras son las hormigas obreras encargadas de llevar hojas, flores, frutos y otros materiales al hormiguero para alimentar a las larvas de las futuras chicatanas.
Durante esta temporada permanecen especialmente activas, pues cuentan con poco tiempo para realizar esta labor.
Para quienes tienen problemas con las arrieras en sus plantas, el biólogo recomendó no destruirlas y, en su lugar, colocar alimento cerca de las entradas de sus hormigueros. Entre lo que pueden consumir se encuentran cáscaras de mango, plátano y naranja, además de tortilla, pan duro y algunas hierbas.
Así, detrás de un plato de chicatanas existe todo un ciclo natural que comienza bajo tierra, continúa con las lluvias y termina convertido en uno de los ingredientes más particulares de la cocina tradicional mexicana.
