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Tarde o temprano, sin embargo, la realidad termina por negarlos a ellos

La joven esposa le dijo una tarde a su marido: “Comemos y luego vamos al cine”. “¡Fantástico! –se alegró él al tiempo que empezaba a desabotonarse la camisa–. ¿Lo hacemos aquí o en la recámara?”. Fue entonces cuando la desposada empezó a sospechar que su maridito no oía bien… Ya conocemos a Capronio: es un sujeto ruin y desconsiderado. En compañía de su esposa fue a visitar la tumba de su suegra, recientemente fallecida. Le comentó a su señora: “Extraño mucho a tu mamá. Echo de menos el sonido de su voz”. En eso se abrieron las nubes y se escuchó un trueno fragoroso. “Ay, suegrita –dijo Capronio–. No puede uno decir nada porque usted todo lo toma al pie de la letra”… Doña Macalota le preguntó a don Chinguetas, su marido: “¿Me amarás cuando tenga el cabello completamente blanco?”. “Supongo que sí –respondió él–. Te he amado cuando lo has tenido completamente negro, completamente rubio platinado, completamente de color caoba, completamente rojo…”… Los gobernantes populistas se empeñan siempre en negar la realidad. Tarde o temprano, sin embargo, la realidad termina por negarlos a ellos. Así ha sucedido con todos los dictadores latinoamericanos, y tal podría ser eventualmente el caso de ese insólito dictador norteamericano llamado Donald Trump. La realidad, que puede truncar su intención de ser reelecto, se le presentó en la forma de una tragedia: la del afroamericano George Floyd, prácticamente asesinado por un policía blanco. El suceso ha dado lugar a violentas y multitudinarias manifestaciones en diversas ciudades norteamericanas. Eso, más la conducta de Trump ante tales protestas, ha hecho que disminuya su índice de aprobación entre los electores y pone en ventaja al demócrata Joe Biden en las encuestas relacionadas con la elección presidencial del próximo noviembre. Yo deseo con toda el alma y la mayor parte del cuerpo que esa elección la pierda Trump. No cabe duda de que su discurso racista ha fomentado la discriminación contra las minorías étnicas, y en alguna forma ha propiciado acciones como la del crimen de Minneapolis. Lo sucedido le restará votos y puede ser causa de su derrota. Si el barbaján que ahora ocupa la Casa Blanca es obligado a salir de ella, el espíritu libertario y democrático de los Estados Unidos alentará de nuevo, acabará la carrera política de Trump y yo podré volver a comprar libros en Barnes and Noble y a desayunar en el Denny´s de la Isla del Padre, luego de haber mantenido hasta hoy el quijotesco juramento que hice de no pisar suelo americano mientras ese torpe magnate, que tanto agravió a México y a los mexicanos, siga en la Presidencia… Sir Highrump, famoso cazador inglés, le dijo en el campamento de África a su compañero de safari, sir Bloominass: “Hoy saldré yo solo a cazar. Te apuesto mil libras a que mataré con arco y flecha un león”. Transcurrió el día. A la caída de la tarde llegó al campamento un enorme león de melena negra. Para asombro de sir Bloominass le preguntó: “¿Estoy ante el amigo de sir Highrump?”. Acertó a farfullar el lord: “S-sí”. Le informó el feroz felino: “Su viuda le debe a usted mil libras”… La esposa de Astatrasio Garrajarra, ebrio con su itinerario, le dijo con enojo esa mañana: “Anoche llegaste borracho otra vez”. “Te equivocas –negó él–. Venía completamente sobrio”. “No es cierto –opuso la señora–. Agarraste a besos al reloj de pedestal y a mí me querías dar cuerda”… Babalucas le preguntó a la sexoservidora de la esquina: “¿Cuánto cobras?”. Respondió ella: “Depende del tiempo”. Precisó el tontiloco: “Digamos nublado y con lluvia”… (“Clima motelero”, llamaba a esa temperie un cierto amigo mío)… FIN.

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