AGENCIA
Malindi, Kenia.- Paul Mackenzie, líder de una secta apocalíptica, fue declarado culpable del asesinato de 191 personas, de las cuales 190 eran menores de edad, tras promover una doctrina que instaba a sus seguidores a dejar morir de hambre a sus hijos para que pudieran “encontrarse con Jesús”.
Junto con Mackenzie, otros 29 líderes de la organización fueron condenados por asesinato, en un proceso judicial relacionado con una de las tragedias más graves vinculadas con una secta religiosa en el país africano.
Las investigaciones señalan que el grupo operaba en el bosque de Shakahola, cerca de la costa de Kenia, donde el predicador concentró a sus seguidores después del cierre de su iglesia en 2019. En la zona, las autoridades localizaron más de 400 cadáveres enterrados en fosas poco profundas.
La doctrina de Mackenzie prohibía la educación y consideraba que la medicina moderna era contraria a sus creencias. Estas ideas habrían contribuido a que numerosos seguidores rechazaran tratamientos médicos y sometieran a sus hijos a prolongados periodos de ayuno.
Entre los testimonios se encuentra el de un hombre que perdió a sus seis hijos mientras permanecían bajo la influencia de la secta. El padre relató que únicamente logró recuperar los restos de uno de ellos.
Las autoridades también documentaron testimonios sobre cuerpos de niños encontrados en fosas comunes, algunos con signos de violencia. Según los antecedentes del caso, las víctimas habrían muerto por inanición y otros métodos violentos.
Mackenzie fundó Good News International Ministries en 2003 y durante años difundió sus sermones mediante una iglesia y una estación de televisión. En sus prédicas promovía ideas apocalípticas y teorías conspirativas que presentaban la educación y la atención médica como elementos contrarios a sus creencias.
El caso salió a la luz en 2023, cuando comenzaron a descubrirse los primeros cadáveres en Shakahola. Desde entonces, las investigaciones revelaron la magnitud de la tragedia y derivaron en varios procesos judiciales contra el predicador y sus colaboradores.
Pese al sufrimiento de las víctimas, algunos sobrevivientes todavía defienden a Mackenzie y sostienen que los seguidores decidieron ayunar por voluntad propia. En contraste, uno de sus hijos respaldó la condena y lo responsabilizó por las muertes debido a la influencia que ejercía sobre la comunidad.
Además de la causa por asesinato, Mackenzie y otros integrantes de la secta enfrentan procedimientos judiciales relacionados con terrorismo, radicalización y vulneración de los derechos de menores.
Es gratis. Solo escribe tu correo y presiona Sign Up para suscribirte.
