Nueva York.- La tormenta más devastadora que haya azotado en décadas la región más poblada del país alteró las rutinas modernas, al cortar la comunicación y dejar a millones de personas sin electricidad ayer martes, mientras otros tantos miles huían de sus hogares, amenazados por las inundaciones, y se preguntaban cuándo sus vidas regresarían a la normalidad.

Una debilitada “Sandy”, que pasó de huracán a temible supertormenta, mató al menos a 50 personas, varias aplastadas por la caída de árboles. Y las penurias no terminan. “Sandy” avanzó tierra adentro a través de Pennsylvania, lista para encaminarse hacia el oeste de Nueva York para volcar más de sus aguas y probablemente causar más estragos la noche del martes. 

La tempestad, que tocó tierra el lunes por la noche en el estado de Nueva Jersey, con vientos sostenidos de 130 kph (80 mph), cortó el suministro de electricidad a más de 8.2 millones de personas en 17 estados, desde las Carolinas hasta Ohio.

Con la voz ronca, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, dio el recuento de los daños en una conferencia matutina ante la prensa: Las vías del tren fueron arrasadas por el agua, no fue posible encontrar un lugar seguro para que su aeronave aterrizara en la barrera de islas frente al estado, donde buena parte de la costa seguía sumergida.