AGENCIA
Veracruz.- La exportación de limón persa desde Veracruz hacia Estados Unidos y Rusia representa uno de los logros más importantes para el campo mexicano en los últimos años. Productores de Papantla demostraron que la organización, el acompañamiento técnico y la búsqueda de mercados internacionales pueden transformar una actividad agrícola local en un negocio con alcance global.
Sin embargo, este éxito también deja una pregunta para otras regiones productivas del estado, como las Altas Montañas: ¿Por qué un modelo de comercialización internacional no se ha replicado en municipios con enorme potencial agrícola?
Un salto histórico para Papantla
La sociedad cooperativa Bioproductores del Llano Alto concretó la exportación de 40.4 toneladas de limón persa: 19 toneladas con destino a McAllen, Texas, y 21.4 toneladas hacia Moscú, Rusia. Se trata de un paso significativo para productores que hace apenas unos años vendían únicamente en mercados locales y que hoy participan directamente en cadenas internacionales de comercialización.
El proyecto reúne a 183 productores beneficiarios del programa Sembrando Vida, quienes lograron cumplir con los estándares internacionales de calidad gracias al acompañamiento técnico y a una estrategia de comercialización que permitió eliminar intermediarios y negociar directamente con compradores extranjeros.
Más que un limón
El éxito del limón persa veracruzano no es casualidad. Los compradores internacionales buscan un fruto con larga vida de anaquel, color verde intenso, tamaño uniforme y una cáscara resistente que soporte viajes marítimos de varias semanas sin perder calidad.
Estas características permitieron abrir un mercado que podría seguir creciendo durante los próximos meses, fortaleciendo la presencia del limón veracruzano en mercados de América y Europa.
El papel de la organización
Uno de los factores determinantes fue la unión de los productores.
Lejos de depender únicamente de intermediarios, los agricultores participaron en la feria internacional Fruit Logistica, en Berlín, Alemania, donde establecieron contacto directo con importadores de distintos continentes.
El proyecto demuestra que exportar no depende únicamente de producir más, sino de cumplir certificaciones, garantizar calidad, contar con logística eficiente y negociar directamente con compradores internacionales.
¿Y las Altas Montañas? Aquí surge una pregunta inevitable
Aunque Veracruz es uno de los estados con mayor diversidad agrícola del país, la estrategia de exportación anunciada por la Secretaría de Agricultura se concentra en la región de Papantla y municipios de influencia del norte del estado.
Hasta el momento, no aparecen municipios de la región de las Altas Montañas, como Córdoba, Fortín, Orizaba, Ixtaczoquitlán, Huatusco, Coscomatepec, Chocamán, Tomatlán, Paso del Macho, Atoyac, Ixhuatlán del Café o Zentla, participando dentro de este proyecto específico de exportación de limón persa.
Una oportunidad desaprovechada
La región de las Altas Montañas posee condiciones privilegiadas para impulsar proyectos similares.
Además del café, produce caña de azúcar, chayote, aguacate, flores ornamentales, macadamia, plátano, cítricos y diversos cultivos con potencial de exportación.
Cuenta además con cercanía a carreteras federales, puertos marítimos y centros de distribución que facilitarían la logística para mercados nacionales e internacionales.
Sin embargo, gran parte de los pequeños productores continúa dependiendo de intermediarios, quienes absorben buena parte de las utilidades de las cosechas.
El reto del campo veracruzano
El caso de Papantla demuestra que cuando existe organización, asesoría técnica y acompañamiento institucional, los pequeños productores pueden competir en mercados internacionales.
La experiencia podría servir como modelo para otras regiones del estado, especialmente las Altas Montañas, donde miles de familias viven de la agricultura y podrían beneficiarse de estrategias similares de comercialización.
Más allá del orgullo que representa ver limón veracruzano llegar hasta Rusia y Estados Unidos, el verdadero desafío será que estas oportunidades no permanezcan concentradas en una sola región, sino que se conviertan en una política que permita a más productores acceder directamente a los mercados internacionales y obtener un mejor precio por el fruto de su trabajo.
