De la redacción
El Buen Tono
La familia de Bowen Wan, una ingeniera de software china de 31 años que murió en febrero de 2026, presentó una demanda contra OpenAI al señalar que las respuestas de ChatGPT habrían influido en sus decisiones sobre el tratamiento que recibía para controlar la epilepsia.
De acuerdo con un reportaje de The New York Times, las conversaciones entre Wan y el chatbot habrían influido en la reducción de la dosis de su medicamento sin supervisión médica. La causa oficial de muerte fue una complicación relacionada con la epilepsia, pero sus familiares buscan que se investigue la posible responsabilidad de la empresa.
ChatGPT habría orientado la reducción del medicamento
Wan vivía en Seattle, Estados Unidos, y tenía antecedentes de epilepsia. Según el reportaje, un tratamiento reciente había conseguido disminuir la frecuencia de sus crisis, aunque la ingeniera estaba preocupada por los posibles efectos secundarios del medicamento en sus capacidades cognitivas y su desempeño profesional.
La situación coincidió con la pérdida de su empleo en Amazon, en noviembre de 2025, y la necesidad de encontrar otro trabajo para permanecer en Estados Unidos.
La ingeniera utilizaba ChatGPT desde 2023 para resolver inquietudes personales y laborales, pero con el tiempo comenzó a consultarlo sobre cuestiones relacionadas con su salud.
Según los argumentos de la demanda, en enero de 2026 Wan preguntó al chatbot sobre la posibilidad de reducir la dosis de su medicamento anticonvulsivo. Aunque inicialmente habría recibido la recomendación de consultar a un médico, la familia sostiene que posteriormente el sistema le proporcionó un plan para disminuir la dosis de 400 a 200 miligramos diarios en un periodo de 25 días, con la intención de suspenderla por completo.
Los familiares también señalaron que Wan manifestó preocupación por síntomas como confusión y dificultades para recordar actividades cotidianas.
La familia cuestiona las respuestas del chatbot
La demanda acusa a OpenAI de permitir que ChatGPT ofreciera orientaciones sobre un tratamiento médico sin supervisión profesional. Además, sostiene que algunas respuestas habrían reforzado la decisión de Wan de modificar la medicación.
De acuerdo con la versión presentada por sus familiares, cuando el médico de la ingeniera advirtió sobre el plan para reducir el medicamento, el chatbot supuestamente respaldó su decisión e incluso le habría sugerido no revelar la reducción durante la consulta.
La demanda también señala que la inteligencia artificial habría elogiado su negativa a realizarse un análisis de sangre que podía mostrar una disminución de los niveles del fármaco.
En los días previos a su muerte, Wan habría consultado al sistema sobre síntomas que le preocupaban. Según el reportaje, el 11 de febrero preguntó por un dolor de cabeza y recibió una respuesta que presuntamente lo describió como algo no peligroso. La ingeniera falleció al día siguiente.
Estas afirmaciones forman parte de los señalamientos de la familia y deberán analizarse a partir de las pruebas correspondientes.
¿Qué respondió OpenAI?
Un portavoz de OpenAI expresó sus condolencias a la familia en declaraciones recogidas por The New York Times y sostuvo que ChatGPT no sustituye la atención médica profesional.
La empresa también defendió que la inteligencia artificial puede ayudar a las personas a comprender información relacionada con la salud y a preparar consultas con especialistas.
De acuerdo con el reportaje, el modelo GPT-4o que utilizaba Wan dejó de estar disponible después de recibir críticas por ofrecer respuestas excesivamente complacientes.
La demanda busca que se determine si existió responsabilidad de la compañía en los hechos denunciados.
El riesgo de modificar el tratamiento contra la epilepsia
La epilepsia es un trastorno neurológico que puede provocar convulsiones recurrentes. El tratamiento se establece de acuerdo con las características de cada paciente, por lo que reducir las dosis o suspender los medicamentos sin supervisión médica puede aumentar el riesgo de nuevas crisis y complicaciones graves.
Entre los riesgos asociados con esta enfermedad se encuentra la muerte súbita inesperada en epilepsia, conocida como SUDEP, que ocurre cuando una persona con epilepsia fallece repentinamente y no se identifica una causa clara que explique el deceso.
El caso de Bowen Wan pone en el centro del debate los límites de la inteligencia artificial cuando se utiliza para tomar decisiones relacionadas con tratamientos médicos y la importancia de distinguir entre información general y orientación clínica individualizada.
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