De la Redacción
El Buen Tono
Tlilapan.- La paradoja institucional que envuelve al Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), alcanzó un punto crítico, pues quien debería ser la principal garante de los derechos de la niñez, la directora, Natalia Guzmán López, enfrenta una denuncia formal por maltrato físico y psicológico contra un adolescente de 15 años, sin que hasta ahora el gobierno municipal haya mostrado el mínimo gesto de responsabilidad administrativa.
De acuerdo con información proporcionada por familiares del afectado, recientemente acudieron a denunciar a Guzman López ante la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra la Familia, Mujeres, Niñas, Niños y Trata de Personas, por violencia y maltrato contra el adolescente.
Según el testimonio de allegados al padre del menor, el joven vivía incomunicado, despojado de su teléfono celular para ocultar su realidad, mientras las cuotas alimenticias y una beca educativa que le correspondían no se las entregaban.
Lo que agrava el panorama no es solo la violencia ejercida, sino el cinismo con el que se intenta justificar.
Los denunciantes revelaron que las agresiones eran enmarcadas como “métodos de disciplina” dentro de la agrupación religiosa “El Sembrador”, de la cual son integrantes los familiares y la directora del DIF.
Sin embargo, el foco de la indignación ciudadana no debe apuntar únicamente a la señalada, sino a la cúpula política, pues tanto la presidenta del DIF municipal, Erika Montalvo, como el alcalde, Germain Tiburcio Aguas, optaron por un silencio ante una acusación grave. Mientras la directora continúa en su puesto, lo que evidencia que en Tlilapan, la permanencia en el cargo pesa más que la integridad de un adolescente.
Los ciudadanos, testigos del caso, exigieron la separación inmediata de Natalia Guzmán López mientras las investigaciones transcurren, pues cuestionaron cómo puede una persona investigada por maltrato infantil estar al frente de la institución encargada de prevenir exactamente ese delito.
