

*Exhiben decisiones cuestionables en el gobierno local
Efraín Hernández
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- La administración encabezada por Manuel Alonso Cerezo enfrenta nuevos cuestionamientos luego de que se promoviera una solicitud de acceso a la información dirigida al Ayuntamiento de Córdoba para esclarecer el manejo del Instituto Municipal de la Juventud, incluyendo nombre del titular, salario, edad, perfil profesional, número de personas adscritas, ubicación de oficinas, contrato de arrendamiento, identidad del propietario y un informe de actividades de enero a abril. La exigencia surge en medio de señalamientos por la asignación de un inmueble amplio en Plaza Jardín a un área que opera con estructura mínima y sin resultados visibles, lo que evidencia un uso desproporcionado de recursos públicos.

El contraste resulta evidente: un espacio que anteriormente permitía la atención de múltiples personas hoy permanece prácticamente vacío, ocupado por uno o dos empleados, mientras se erogan recursos en una renta que ronda o supera los 8 mil pesos mensuales. A esto se suma la ausencia de actividad institucional desde febrero, sin programas, sin presencia y sin impacto en la población juvenil, lo que exhibe una dependencia inerte sostenida con dinero público.
En este contexto, la figura del llamado “primer damo”, Luis Abella Alvarado, añade un componente político que no pasa inadvertido. La cercanía dentro de la estructura municipal y la coincidencia en decisiones internas refuerzan la percepción de favoritismo, en un entorno donde los movimientos administrativos carecen de explicación clara y generan dudas sobre los criterios utilizados.
