La corporación de Luis Ángel Vargas Miranda se esconde cada vez que se reporta un delito.
De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver. Las cifras oficiales de la administración de Manuel Alonso Cerezo presumen una baja en la incidencia delictiva, pero los datos contrastan con la realidad que viven los cuentahabientes de la tercera edad en los cajeros de Santander y Banamex: los “desplazadores” operan sin que exista patrullaje y sin que los uniformados se presenten a tiempo, incluso cuando las víctimas señalan complicidad y encubrimiento.
El modus operandi de estos delincuentes en los cajeros automáticos es preciso y se ejecuta en minutos. Trabajan en grupos de dos o tres personas. Uno de ellos se acerca a la víctima simulando ser un usuario amable y le ofrece ayuda cuando el cajero presenta una falla provocada por el grupo .
Durante la interacción, memoriza el NIP mientras otro integrante intercambia la tarjeta bancaria por una falsa . Un tercero sirve de “muro” para bloquear las cámaras y vigilar el entorno . En algunos casos, colocan una placa metálica en la ranura del efectivo para retener los billetes mientras la víctima se retira a reportar el supuesto fallo .
Los adultos mayores son su principal blanco, pues acuden solos y aceptan ayuda de desconocidos, convirtiéndose en víctimas fáciles de este fraude que vacía sus cuentas en segundos .
La ausencia policial es el núcleo del problema. Cuando ocurre el delito, no hay uniformados en la zona y tardan en llegar. Esta omisión ha generado que las víctimas señalen directamente a la Policía Municipal de complicidad y encubrimiento.
De esta manera el gobierno de Alonso ha logrado bajar sus indicadores, pero no porque la policía vigile, sino porque los elementos actúan de manera evasiva y se esconden cuando se reporta un delito.
