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Adriana Estrada

El Buen Tono

Orizaba.- Tras la baja calificación crediticia de México, que dejó al país en el último nivel antes de perder el grado de inversión debido al bajo crecimiento económico y al deterioro de las finanzas públicas, Luis Pérez Lezama, director de análisis y docencia económica en SAVER, dijo que la situación financiera del país fue degradada. De acuerdo con el especialista, la reciente degradación por parte de Moody’s coloca a México en una posición delicada frente a los inversionistas globales, y aclaró que instituciones como Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s son organismos financieros internacionales independientes, cuyo objetivo no es obedecer intereses gubernamentales, sino ofrecer una opinión objetiva sobre las condiciones políticas, sociales, económicas y hasta medioambientales de las naciones.

“Es como no dejarse llevar por la opinión de un propio país que puede decir que lo está haciendo muy bien o que lo está haciendo muy mal, y tener una opinión imparcial. Se deshabilita el comentario que muchos gobiernos hacen de que están pagados, de que son de Estados Unidos, de que son sesgados”, sentenció el analista. El director de SAVER distinguió entre la calificación crediticia, que mide la administración de la deuda, y la calificación soberana, esta última centrada en el entorno político, social y los argumentos económicos del país.

“Cuando Peña Nieto se fue, dejó a México en una calificación, vamos a ponerle de 9, que es la calificación A o con grado de inversión. En ocho años, los gobiernos socialistas o progresistas de Morena, con errores, desaciertos y hoy descubrimos que con algunas cuestiones delictivas, torpes y descaradas, han venido desbaratando ese 9; hoy día, literalmente estamos en 5.5”, criticó. Explicó que esta calificación degradada significa que México está a punto de no ser considerado ante la comunidad internacional como un destino sano para vivir, invertir o en términos de seguridad social.

Asimismo reconoció que las calificadoras no tienen poder directo sobre el gobierno, lo que genera indiferencia. Sin embargo, advirtió que sus notas pesan de manera significativa en la imagen del país y son clave para la inversión. Aunque el gobierno ignore la opinión internacional, el analista recordó un dicho popular: “Cuando los vecinos hablan mal de nosotros, un poquito de atención deberíamos poner, porque algo están viendo que nosotros no”.

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