

Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- A pesar de un mandato judicial emitido el 6 de marzo, la maquinaria pesada municipal siguió operando por más de una semana en la laguna. Este martes, al retirarse, dejaron un paisaje de lodo seco, basura y un hábitat destruido que albergaba a más de 190 especies.
Lo que alguna vez fue un espejo de agua rodeado de vegetación, hogar de cientos de especies, ahora luce como un cráter seco y agrietado. La maquinaria del ayuntamiento de Orizaba se retiró esta tarde de la zona del El Chirimoyo, pero no sin antes dejar una huella de destrucción, una imagen que, en lugar de reflejar naturaleza y vida, la autoridad municipal lo convirtió en un espacio de olor a putrefacto, lodo y basura.
La comunidad en defensa del humedal, junto con ambientalistas y rescatistas independientes, vivió jornadas de angustia y desesperación. Durante más de una semana, mientras ellos pugnaban por el cuidado manual del sitio, las retroexcavadoras del municipio realizaban maniobras de dragado y remoción de suelo.
La situación se agravó pues existía una orden judicial, emitida el pasado 6 de marzo, que ordenaba a las autoridades municipales detener de inmediato los trabajos con maquinaria pesada. Dicho mandato fue ignorado por días. Y a pesar de que el lunes al mediodía, la orden fue entregada formalmente en las oficinas del ayuntamiento, fue hasta pasadas las 2 de la tarde de este martes que la maquinaria comenzó a ser retirada.
