

De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba, Ver.- El cuarto punto del llamado Decálogo municipal del presidente de Orizaba, Juan Manuel Diez Francos, en el que apela a la empatía y a “ponerse en los zapatos de los ciudadanos”, contrasta de manera directa con una administración marcada por decisiones unilaterales, obras deficientes o no necesarias como el reencarpetado de la calle Real, opacidad en el uso de recursos y una relación distante con la ciudadanía que, en los hechos, ha desmentido ese discurso.
La falta de empatía Diez Francos quedó plenamente evidenciada cuando corrió a una ciudadana de la calle La Joya y Gardenias de El Espinal, quién le reclamó que no pavimentara esa calle, y él como respuesta le dijo que se fuera de la ciudad.
El alcalde afirmó que los servidores públicos están para servir, que su salario proviene de los impuestos de la gente y que se debe privilegiar el bien general sobre intereses particulares, sin embargo él mismo violó este punto al realizar la obra del bulevar Belisario Domínguez en Barrio Nuevo beneficiando a su grupo más cercano de empresarios cercanos quienes hicieron fraccionamientos de lujo aumentando el costo de la viviendas.
