

*El nuevo director general utiliza el Código de Ética como espada contra su propia gente; trabajadores lo interpretan como una amenaza velada para silenciar quejas.
Alejandro Aguilar
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- A dos meses de la nueva administración, el director general emite un comunicado que amenaza con sanciones a quienes “falten el respeto a superiores” o incurran en “trabajos clandestinos”, mientras la ciudad sigue esperando mejoras en el servicio de agua potable.
Apenas el 2 de marzo, Miguel Ángel González Zapíén, director general de Hidrosistema de Córdoba, emitió una circular dirigida a “todo el personal confianza y sindicalizado” que ha encendido focos rojos entre los trabajadores y expertos en gestión pública. El documento, que lleva el sello de la paramunicipal, advierte que cualquier empleado que no se conduzca con “probidad”, definida como honradez, integridad, rectitud y honestidad, o que sea denunciado por “violencia contra compañeros, jefes o ciudadanos”, será sujeto a “medidas de carácter particular” y sanciones legales.
Lo que llama la atención no es el contenido en sí, pues toda dependencia debe velar por la ética, sino el tono y el momento elegido para difundirlo.

La circular enfatiza de manera reiterada el respeto a “jefes, encargados o mandos”, y amenaza con castigos a quienes participen en “trabajos clandestinos que dañen el patrimonio”. Para muchos, esto parece más una advertencia coercitiva que un recordatorio de valores.
Clásico departamento de RRHH de adorno
La propia filosofía de Hidrosistema, exhibida en sus instalaciones y documentos oficiales, ya establece valores como “servicio, lealtad, calidad y ética”, así como una política de calidad que promete “desarrollar actividades de manera honesta y ética”. Sin embargo, se emite una circular que, en lugar de motivar, intimida.
Nueva administración y viejas demandas
González Zapíén asumió el cargo en enero de 2026, en medio de una crisis de desabasto en varias colonias de Córdoba. A dos meses de gestión, la ciudadanía sigue reportando falta de presión, tandeos irregulares y facturaciones inconsistentes. En lugar de presentar un plan integral para mejorar el servicio, la primera comunicación masiva del director hacia su personal es una circular que pone el foco en la disciplina interna y el respeto a la jerarquía.
