

Agencias
Washington D.C. – 11 de febrero de 2026 – La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, volvió a generar controversia este miércoles al comparecer ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, en medio de un ambiente tenso marcado por cuestionamientos sobre su manejo del caso del pederasta Jeffrey Epstein y la atención a las víctimas. Bondi utilizó como cortina de humo el cierre temporal del aeropuerto de El Paso, Texas, debido a la presencia de drones presuntamente operados por cárteles mexicanos de la droga, afirmando que “en estos momentos, el ejército está derribando drones de los cárteles; eso es lo que nos debería importar”, desviando la atención de las críticas hacia su gestión de justicia.
El cierre del espacio aéreo, anunciado por la Administración Federal de Aviación (FAA), duró varias horas y afectó operaciones en uno de los aeropuertos más importantes del sur de Estados Unidos. Según fuentes militares, los drones fueron interceptados y neutralizados por fuerzas de la Fuerza Aérea estadounidense, después de lo cual el Pentágono determinó que “no existía ninguna amenaza para el transporte comercial”. El incidente ocurre en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y México por narcotráfico, tráfico de armas y la militarización de la frontera.
Durante su comparecencia, Bondi esquivó reiteradamente preguntas sobre la atención a las víctimas de Epstein, quienes no habían tenido acceso adecuado para relatar los abusos sufridos. En lugar de dar respuestas claras, la fiscal atacó al legislador demócrata Jamie Raskin, y destacó supuestos operativos exitosos contra organizaciones criminales como la MS-13, el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa. Especialistas y analistas legales consideran que Bondi convirtió un incidente de seguridad real en un espectáculo mediático, priorizando la narrativa de “seguridad nacional” mientras la justicia y la transparencia quedan relegadas a un segundo plano.
El uso de la emergencia en El Paso como herramienta política evidencia un patrón preocupante: la instrumentalización de amenazas externas para distraer de problemas internos, en este caso la falta de claridad y responsabilidad en casos de alto perfil judicial. Observadores subrayan que esta estrategia erosiona la confianza en el Departamento de Justicia y la percepción de imparcialidad del gobierno estadounidense, mientras que las víctimas de delitos graves, como los abusos de Epstein, siguen sin ver justicia efectiva.
El cierre del aeropuerto y la posterior neutralización de drones no solo muestran vulnerabilidades en la seguridad fronteriza de Estados Unidos, sino también cómo se aprovechan las emergencias para reforzar narrativas políticas y desviar la atención de responsabilidades institucionales. Mientras Bondi enfatiza la protección de la nación frente a amenazas externas, la crítica sostiene que la administración prioriza la espectacularidad de las operaciones militares por encima de la rendición de cuentas y la protección de los derechos de las víctimas.
