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Agencias

Ciudad de México, 12 de enero de 2026 – El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, reconoció que la relación política entre México y Estados Unidos atraviesa un momento de tensión, pero aseguró que un ataque militar directo se considera “muy remoto”, principalmente por la profunda interdependencia económica entre ambos países. Sin embargo, su declaración revela la vulnerabilidad de México frente a decisiones unilaterales de Washington en un contexto de creciente confrontación internacional.

En entrevista con Alejandro Páez Varela y Álvaro Delgado, Ebrard calificó como “malas noticias” la reciente acción militar estadounidense en Venezuela y la confiscación de su petróleo, describiéndola como un acto de agresión que retrocede décadas en la historia del hemisferio. Aunque insistió en la necesidad de actuar con “cautela y astucia”, sus comentarios subrayan la limitada capacidad de México para influir en escenarios donde la política estadounidense puede imponerse sobre la soberanía nacional.

Ebrard también destacó que México enfrenta un año complejo: concluir la revisión del T-MEC, negociar con la Unión Europea y liderar la Alianza del Pacífico. Pese a su optimismo sobre la interdependencia económica como ancla frente a confrontaciones directas, expertos critican que depender de la economía para garantizar la seguridad deja al país en una posición reactiva, sin estrategias efectivas para prevenir amenazas externas.

El Secretario subrayó además que México cuenta con un activo político internacional: el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuyo respeto global fortalece la posición del país. Sin embargo, el hecho de que Ebrard deba resaltar la importancia de la figura presidencial evidencia que la política exterior de México depende aún más de símbolos que de acciones concretas para proteger la soberanía y los intereses nacionales en un contexto geopolítico cada vez más volátil.

En conclusión, aunque Ebrard minimiza la posibilidad de un ataque estadounidense, el mensaje refleja una tensión latente y la dependencia estructural de México, que enfrenta un entorno internacional donde la diplomacia y la economía actúan como sus principales escudos frente a decisiones que podrían afectar directamente su soberanía.

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