Córdoba.- Un taquero resultó muerto la madrugada de este miércoles, luego de recibir un balazo calibre 9 mm a la altura del pecho, a manos de un solitario gatillero que lo ejecutó mientras el infortunado recogía una lona, tras culminar las labores en la taquería “El Buen Pastor”, ubicada en el camino principal de la Luz Francisco I. Madero.

El primo del infortunado quien fue testigo de los sucesos, se salvó de morir, luego de que el pistolero le apuntara y disparara también, sólo que la bala hizo blanco en la pared de la negociación referida, y ante la huida la siguiente víctima, el homicida escapó sin lograr ser capturado por la Policía que de inmediato implementó un cerco para lograr su captura.

De los sucesos tomó conocimiento el fiscal norte del Ministerio Público, Benito Carpinteiro Solano, quien tras dar fe de los sucesos, ordenó a personal de los servicios periciales a recabar evidencias en la escena del crimen, a fin de robustecer la indagatoria iniciada por el homicidio en contra de quien o quienes resulten responsables.

Personal de la Agencia Veracruzana de Investigación, al mando de Tomás Espinosa Hernández, presentaron a declarar a dos testigos de los hechos, los cuales son el propietario y otro de los trabajadores de la taquería, -primo del infortunado-, debido a que se encontraban en el lugar al momento del crimen.

Los sucesos ocurrieron a las 01:30 horas de la madrugada del miércoles, cuando el infortunado identificado como César Jiménez Graciano, de 34 años, originario de Chapultepec, Oaxaca, pero con vivienda en el barrio de San Pedro de esta ciudad, recogía una lona amarilla que colocan a la entrada del local de tacos “El Buen Pastor”, tras culminar sus actividades.

Junto a él se encontraba su primo Emilio Jiménez Graciano, empleado también del lugar, quien lavaba cerca de un poste de energía un comal de fierro, arriba de la banqueta de la calle principal, ayudado con un recipiente de plástico conteniendo agua y un bote de jabonadura.

El propietario del local, Isidro García Marcelino, se encontraba dentro del negocio recogiendo algunos enceres y haciendo cuentas, cuando se percató que un sujeto, robusto, de cabello corto, de mediana estatura, el cual vestía camisa, chaleco y pantalón negro, pasó por la calle con sentido de San Román al Trébol, y se les quedó viendo a ambos trabajadores, siguiéndose derecho aparentemente.

Refirió que nuevamente al levantar la vista, vio como el sujeto entre sus ropas sacó un arma y sin mediar palabra alguna, le disparó a corta distancia a César, el cual tras la detonación cayó de inmediato en el suelo de la banqueta, en tanto que su primo Emilio, trataba de resguardarse detrás del poste.

Acto seguido, el gatillero levantó nuevamente el arma y apuntó hacia la humanidad de Emilio, sólo que en esta ocasión, la bala se alojó en la pared frontal del negocio, aprovechando el asustado trabajador para salir corriendo con rumbo al trébol diamante, en tanto que el homicida, corrió en dirección contraria hacia San Román. Automovilistas que circulaban por el lugar, movilizaron de inmediato a la Policía municipal, acudiendo de inmediato varias unidades del “sector cobres“, cuyos preventivos recabaron los primeros informes e implementaron un operativo de búsqueda para lograr la captura del agresor mediante la descripción física que proporcionaron los testigos.

Los sobrevivientes llamaron a personal de la Cruz Roja, con la finalidad de que le brindaran las primeras atenciones a su familiar, sólo que los paramédicos al llegar corroboraron que el empleado no mostraba signos vitales, decretando su deceso y poniendo al tanto a las autoridades ministeriales.

Fue el fiscal norte de la agencia norte del Ministerio Público quien dio fe de los sucesos, el cual realizó una inspección ocular en la zona, percatándose de que en el lugar se localizaban dos casquillos percutidos al parecer 9 mm., que los policías municipales marcaron en el sitio apoyados de un gis, para evitar “contaminar” la escena del crimen, preservando el lugar.

Personal de una agencia funeraria trasladó el cuerpo del infortunado al Semefo local, a fin de que médicos forenses de la Procuraduría General de Justicia a cargo de Alonso Elvira, realizaran la necropsia de rigor a los restos del infortunado y anexar el resultado al expediente.

Hasta el cierre de la presente edición, se desconocía la identidad del homicida, que ya es buscado por elementos ministeriales, quienes tienen varias líneas de investigación, aunque en el lugar, les argumentaron que el difunto no tenía problemas con nadie y desconocían los motivos del homicidio.

 

Eleuterio Espinoza Benítez

EL BUEN TONO