

El Buen Tono
Córdoba, Ver. – Manuel Alonso Cerezo quiso hacerse el inocente. Después de semanas de hostigamiento, intimidaciones y retiros arbitrarios, el alcalde se sentó frente a los artistas urbanos y soltó su mejor actuación: todo fue culpa del área de Comercio. Él solo daba “órdenes”. Las formas, admitió, “no son las correctas”. Pero el daño ya estaba hecho.
La protesta de este miércoles obligó al edil a recular. Los marimbistas no cederían. Y entonces llegó el acuerdo: empadronamiento gratuito, sin pago obligatorio. La cultura no se negocia con multas.
El alcalde, eso sí, se encargó de señalar con el dedo a su propio titular de Comercio. “No son las formas”, repitió, como si él no fuera el jefe. Como si la persecución contra los músicos hubiera ocurrido a sus espaldas. Un clásico del manual del político acorralado: ordeno, pero no ejecuto; decido, pero no respondo.
Los artistas pusieron los puntos sobre las íes: la marimba en los Portales no es ambulantaje. Es tradición. Tiene décadas. Y el alcalde, queriendo o no, tuvo que escucharlo. Tuvo que comprender que Córdoba no es una plaza comercial vacía. Es una ciudad con historia.
