

Chignahuapan, Pue.- La captura de Roberto de los Santos de Jesús se concretó cuando se dirigía a la boda de la hija de Juan Lira Maldonado, evento que, según reportes de inteligencia, concentraría a varios operadores del crimen organizado en la Sierra Norte de Puebla. El despliegue fue resultado de semanas de seguimiento por parte de fuerzas federales y estatales, que aprovecharon el traslado del líder criminal para interceptarlo.
“El Bukanas” viajaba en caravana con su hermano Saúl N, alias “El Fósil”, y al menos cinco escoltas armados, cuando fue sorprendido en la comunidad de Tres Cabezas, a escasos kilómetros del lugar de la celebración. Durante el operativo se detuvo a seis presuntos integrantes de su célula, varios de ellos con antecedentes por delitos como portación de armas, robo y delitos contra la salud.
Entre lo asegurado destacan armas de alto poder: dos fusiles AK-47, un AR-15, un fusil Galil, una escopeta Mossberg, dos pistolas calibre 9 mm, además de cargadores, cartuchos útiles y una camioneta con placas de Tamaulipas. Este arsenal confirma el nivel de operación y capacidad de respuesta armada del grupo.
Las investigaciones señalan que el líder criminal llevaba más de 10 años prófugo, tras consolidar su dominio en el “Triángulo Rojo”, donde operó el robo de hidrocarburos, para después expandirse al asalto de transporte de carga en la zona limítrofe entre Puebla y Veracruz. Desde inicios de 2026 se habría refugiado en la Sierra Norte, donde logró evadir al menos un operativo en febrero, lo que apunta a una presunta red de protección.
Por su parte, “El Moco” es identificado como un operador clave en la región, con control territorial y vínculos políticos. Su organización ha sido señalada por enfrentamientos con fuerzas federales y por el control de comunidades, incluso con apoyo de pobladores. Además, su entorno familiar ha sido investigado por presuntos delitos como fraude y asociación delictuosa.
Autoridades también investigan la posible presencia de otros líderes criminales en la boda, como “El Toñín”, lo que refuerza la hipótesis de que el evento funcionaría como punto de reunión de estas estructuras. Con la detención de “El Bukanas” y su círculo cercano, se asesta un golpe significativo a una red delictiva que operaba en Puebla, Veracruz e Hidalgo.
