DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Orizaba.- Las filtraciones en el auditorio CDO Sur de Orizaba se han convertido en la crónica de una muerte anunciada, pues mientras los asistentes se quejan por el agua que cae del techo, existe un espectáculo paralelo que la autoridad municipal quiere pasar desapercibido; operarios realizando trabajos en alturas de varios metros sin arnés, sin línea de vida y sin el más mínimo equipo de protección personal.
En pleno 2026, resulta inaceptable que una obra pública, o subcontratada, se ejecute con la ligereza de quien cree que la gravedad es una sugerencia. La Norma Oficial Mexicana NOM-031-STPS-2011 es clara respecto a la obligatoriedad de estos aditamentos; su ausencia no es un descuido, es un delito.
El problema de fondo no es meramente estético ni funcional, pues el permitir que un trabajador se convierta en un malabarista de la supervivencia sobre estructuras metálicas, mientras abajo circulan usuarios y menores de edad, convierte al CDO SUR en un campo minado. Los testigos de la escena denunciaron la falta de supervisión en las tareas que realizan en el techo del CDO Sur, y la falta de obligación de las autoridades municipales de resguardar la integridad física de los empleados, pues carecen de protocolos de seguridad.
Denunciaron que mientras se gasta dinero público o privado en impermeabilizantes y parches que no resuelven el problema, se ahorran en lo único que realmente importa, una cuerda de vida que detenga una caída fatal. “Una gotera se tapa con dinero; una vida humana no”.
