

Niágara.— Un intenso temporal invernal transformó las Cataratas del Niágara en un escenario poco habitual, cubierto por gruesas capas de hielo y formaciones congeladas que recuerdan a paisajes del Ártico. Canadá y Estados Unidos atraviesan una de las semanas más frías de los últimos años, con sensaciones térmicas de hasta -55 grados centígrados y al menos una veintena de fallecimientos asociados al impacto de un vórtice polar que se posicionó sobre el oeste del continente.
A pesar de las condiciones extremas, la ciudad de Niagara Falls continuó recibiendo visitantes, atraídos por la imagen de las cascadas parcialmente congeladas. En la región, las temperaturas oscilaron entre los -12 y los -21 grados, aunque la sensación térmica descendió hasta cerca de los -30 grados, lo que obligó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad para residentes y turistas.
Aunque las imágenes difundidas en redes sociales sugieren que el caudal quedó completamente detenido, especialistas y autoridades aclararon que las Cataratas del Niágara no se congelan por completo. Durante episodios de frío extremo, la niebla y el rocío generados por la fuerza del agua se congelan al contacto con el aire, formando una espesa costra de hielo en la superficie, mientras el flujo continúa avanzando por debajo.
Uno de los fenómenos más llamativos del invierno en esta región es el llamado “puente de hielo”, que ocurre cuando grandes bloques helados se acumulan en el río Niágara. Tras breves aumentos de temperatura y fuertes vientos, el hielo se desplaza río abajo y se amontona al pie de las cataratas, donde el agua que sigue fluyendo eleva y vuelve a congelar la masa, creando una estructura con apariencia de glaciar que puede alcanzar la altura de un edificio de hasta diez pisos.
