

De la redacción
El Buen Tono
Los mercados financieros internacionales iniciaron la semana con una fuerte dosis de volatilidad, luego de que el precio del oro superara los cinco mil dólares por onza, impulsado por la búsqueda de activos de refugio ante la debilidad del dólar y un entorno geopolítico cada vez más tenso.
La incertidumbre se intensificó tras una semana marcada por las tensiones en torno a Groenlandia y el endurecimiento de las sanciones contra Irán, factores que elevaron la aversión al riesgo entre los inversionistas. A esto se sumaron los movimientos abruptos del yen japonés, que el lunes avanzó más de un 1 por ciento hasta ubicarse en 153.99 unidades por dólar, alimentando especulaciones sobre una posible intervención cambiaria.
Fuentes citadas por Reuters señalaron que la Reserva Federal de Nueva York realizó verificaciones sobre los tipos de cambio el viernes pasado, lo que incrementó la expectativa de una eventual acción coordinada entre Estados Unidos y Japón para contener la caída de la moneda nipona. Analistas advierten que esta posibilidad ha cambiado la percepción del mercado, reduciendo las apuestas unidireccionales contra el yen.
El fortalecimiento de la divisa japonesa presionó al dólar y favoreció el avance de otras monedas, mientras los mercados bursátiles reaccionaron con cautela. El índice Nikkei de Japón retrocedió cerca de un 2 por ciento, en tanto que los futuros del S&P 500 y de las bolsas europeas registraron descensos moderados, a la espera de la próxima reunión de política monetaria de la Reserva Federal.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había generado un respiro temporal en los mercados la semana anterior al moderar su discurso sobre aranceles y restar importancia a eventuales acciones contundentes contra Groenlandia. No obstante, el anuncio de nuevas sanciones contra Irán volvió a encender la preocupación global, impulsando al alza los precios del petróleo y llevando al oro a máximos históricos.
En este contexto, los metales preciosos, incluida la plata, acumulan fuertes ganancias en lo que va del año, respaldados tanto por la inestabilidad geopolítica como por el debilitamiento del dólar.
En Japón, aunque las autoridades evitaron pronunciarse sobre la volatilidad del yen, la primera ministra Sanae Takaichi afirmó que su gobierno actuará frente a movimientos especulativos. Economistas consideran que incluso la expectativa de una intervención puede contribuir a estabilizar la moneda, aunque advierten que los factores para una apreciación sostenida siguen siendo limitados.
El nerviosismo también se mantiene en el mercado de bonos japonés, tras la reciente caída que puso bajo escrutinio la política fiscal expansiva del gobierno y la convocatoria a elecciones anticipadas para el 8 de febrero. Aunque la tensión se ha moderado ligeramente, los inversionistas continúan atentos a cualquier señal que pueda redefinir el rumbo de los mercados en las próximas semanas.
