

Laura A. García
El Buen Tono
Atoyac.- Un nuevo derrame de meladura, jarabe previo para hacer el azúcar, proveniente del ingenio El Potrero contaminó el río Atoyac la noche del miércoles pasado, lo que dañó un tramo del afluente en su paso por la región.
El incidente, que se suma a una serie de eventos similares que ocurrieron en temporadas anteriores, se registró durante el tercer turno de labores de la factoría por una fuga del subproducto de la caña de azúcar.
De acuerdo con los primeros reportes, el líquido de color oscuro y alto contenido orgánico comenzó a fluir hacia la corriente del afluente a las 22:00 horas, momento en el que operaba el último relevo de trabajadores en la factoría.
Trabajadores y ciudadanos confirmaron que la mancha de meladura avanzó varios kilómetros río abajo, lo que provocó una coloración anormal en el agua y un fuerte olor característico de la miel final, lo que activó las alertas.
Fallas
Personal del ingenio El Potrero desplegó cuadrillas para intentar contener el derrame mediante barreras físicas y trabajos de bombeo, pero resultó insuficiente.
Vecinos solicitaron la intervención de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA), y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para que realicen los peritajes, a fin de determinar el volumen del derrame, las sanciones administrativas y el impacto ecológico sobre el ecosistema acuático.
Expresaron su preocupación por la recurrencia de estos incidentes, que afectaron en años previos las actividades agrícolas y domésticas dependientes del cuerpo de agua.
La situación revivió el reclamo de organizaciones civiles para que se refuercen los mecanismos de vigilancia de la industria azucarera en la región.
Demanda
Exigieron que se apliquen con mayor rigor las sanciones económicas establecidas en la ley vigente para disuadir futuras contingencias que pongan en riesgo la salud ambiental de la cuenca.
Se prevé que en las próximas horas tomen muestras del agua para evaluar los niveles de contaminación, especialmente los parámetros de demanda bioquímica de oxígeno, que se elevan ante este tipo de vertidos.
