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AGENCIA

Internacional.- La presión de Estados Unidos sobre Cuba tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero ha encendido las alertas diplomáticas y empresariales en la isla. Embajadas y compañías internacionales comenzaron a revisar y activar planes de contingencia y evacuación ante el temor de un agravamiento del conflicto regional, que incluso podría derivar en una intervención militar, según confirmaron a la agencia EFE fuentes diplomáticas de países europeos y latinoamericanos.

El nerviosismo se ha intensificado en las últimas semanas en medio de un deterioro económico acelerado y una creciente incertidumbre geopolítica en el Caribe. De acuerdo con fuentes consultadas, varias representaciones diplomáticas han actualizado sus protocolos de emergencia, revisado listas de ciudadanos residentes y reforzado sus suministros ante posibles cortes prolongados de electricidad, agua y combustibles.

En el sector privado, la multinacional británica Unilever se convirtió en uno de los primeros casos visibles de repliegue, al evacuar a las familias de sus trabajadores extranjeros en Cuba. La empresa, que produce artículos de higiene y limpieza en la isla, tomó la decisión ante el incremento de riesgos operativos y la falta de garantías para mantener su actividad en condiciones normales.

Empresas con presencia en el país reconocen en privado que la combinación de la crisis económica interna y la presión de Washington ha obligado a replantear su permanencia en la isla. El temor a una eventual acción militar, aunque sea limitada, y la creciente escasez de combustible figuran entre los principales factores de preocupación. Algunas compañías admiten contar con reservas propias, pero advierten que, de interrumpirse definitivamente los envíos externos, la producción sería insostenible.

El contexto se agravó luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva para imponer aranceles adicionales a los países que suministren petróleo a Cuba. La medida busca frenar el apoyo energético al gobierno de La Habana, al que Washington acusa de mantener conductas hostiles. Trump aseguró esta semana que, tras el cierre del suministro energético, Cuba estaba “a punto de caer”, y llegó a declarar que lo único que restaba era “entrar y destruir el lugar”.

La crisis energética en la isla ha alcanzado niveles críticos. De acuerdo con datos de la consultora Kpler, Cuba cuenta con reservas de petróleo suficientes apenas para entre 15 y 20 días. En lo que va de 2026, solo ha recibido un cargamento de 84 mil 900 barriles procedente de México, cifra muy inferior al promedio diario de 37 mil barriles que recibía en 2025. El último envío de crudo venezolano se registró en noviembre, antes de que Washington endureciera su postura hacia Caracas y La Habana.

Especialistas advierten que la situación es insostenible. Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, señaló que Cuba enfrenta “una crisis grave” si no llegan nuevos cargamentos en las próximas semanas. Gonzalo Monroy, analista energético, advirtió que si México suspende definitivamente los envíos, la isla quedará prácticamente sin alternativas. En la misma línea, Nicholas Watson, de la consultora Teneo, afirmó que el deterioro económico amenaza la viabilidad misma del régimen cubano.

La presión política también se ha intensificado desde Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Cuba debería estar “preocupada” tras la captura de Maduro, mientras que el subsecretario Christopher Landau afirmó que Estados Unidos espera que los cubanos puedan ejercer sus libertades “este mismo año”, en una clara alusión a un posible cambio político.

La tensión actual se suma a una larga historia de confrontaciones entre ambos países, que incluye episodios como la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles, el éxodo del Mariel y el derribo de avionetas civiles en los años noventa. Sin embargo, analistas coinciden en que el momento actual se encuentra entre los más delicados de las últimas décadas, debido a la combinación de presión externa, colapso energético y debilidad económica interna.

Mientras tanto, la población cubana enfrenta apagones casi diarios, escasez de alimentos y combustibles, y una contracción económica sostenida. El presidente Miguel Díaz-Canel respondió a las amenazas asegurando que Cuba no se doblegará ante la presión extranjera, aunque el escenario apunta a un endurecimiento del conflicto y a un periodo de alta inestabilidad para la isla.

La convergencia de factores políticos, energéticos y económicos coloca a Cuba ante uno de los momentos más críticos de su historia reciente, con un margen de maniobra cada vez más reducido y una creciente incertidumbre sobre el rumbo que tomará el país en los próximos meses.

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