Emilio Loyoza, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), se convirtió el miércoles en el primer alto funcionario mexicano que se sienta en el banquillo acusado de recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a cambio no sólo de jugosos contratos, sino que también —según la Fiscalía— llegó a ofrecer a uno de los directivos de la compañía un cargo en el Gobierno si su agrupación política, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ganaba las elecciones.

La justicia mexicana inició un primer proceso a Lozoya el martes por uso de recursos de procedencia ilícita y gracias a la disposición del exfuncionario a colaborar con la justicia, el juez decretó que llevara su juicio en libertad, aunque sin pasaporte, con un brazalete electrónico y presentándose ante las autoridades cada 15 días.

En esta segunda jornada podría abrirse contra él un segundo juicio por delitos equivalentes a soborno, asociación delictuosa y lavado de dinero en el marco de la gran red de sobornos orquestada por Odebrecht en toda la región para hacerse con lucrativos contratos oficiales. También en este caso su defensa ha dicho que el imputado está dispuesto a colaborar.